El génesis según Ridley Scott

Nota Seriemaniac:

HBO vuelve a dar el campanazo con una serie que dará mucho que hablar y que con el paso de los años se convertirá en todo un referente de la ciencia ficción. Nos referimos a la serie de la recién estrenada plataforma HBO Max: Raised by Wolves.

La serie de 10 episodios solo está disponible en Estados Unidos a través de la nueva plataforma HBO Max, que reúne, ahora sí, a todos los productos vinculados con el grupo empresarial del que forma parte HBO. Por suerte, en España se puede disfrutar en el canal de pago TNT, disponible en algunas plataformas como Movistar+.

Una ciencia ficción sugerente que vuelve la mirada al lado oscuro, a esos anhelos y pesadillas que atormentan a una civilización, que como la nuestra, solo encuentra en el futuro un territorio yermo y carente de esperanza.

Porque Raised by Wolves es una historia que nos recuerda, y mucho, al mejor Ridley Scott. Al de la saga Alien y a Blade Runner, obras de culto para cualquier amante del género.

Si bien es cierto que no sería justo darle todo el mérito de la la serie. Scott ejerce de productor ejecutivo (el que pone la pasta) pero influencia con su mensaje religioso y su particular forma de crear mundos al showrunner principal: Aaron Guzikowski, guionista de producciones tan interesantes como la imprescindible Prisoners (la cual Denis Villeneuve eleva a los altares de gran película con su dirección) y la inquietante serie The Red Road (una de esas pequeñas joyas televisivas que pasa desapercibida y que se sumerge en una profunda comunidad de RedNecks e indios).

Además, Scott se guarda el privilegio de dirigir los dos primeros episodios de esta obra maestra y de ceder el testigo a su hijo, el cual dirige varios episodios. En definitiva, Scott hace mucho más que poner la pasta; su sello personal y su ideario creativo se transmiten en cada plano, a lo largo de una historia tan terrorífica como apasionante.

Por si fuera poco, HBO detrás de un proyecto que aprovecha a las mil maravillas todo el potencial de las nuevas herramientas tecnológicas salidas del mundo del videojuego que permiten recrear, en tiempo real, los escenarios en los que se desenvuelven los protagonistas: paisajes desolados, naves espaciales colosales destruidas formando parte del escenario, agujeros infinitos hacia el centro del planeta.

Un planteamiento distópico, algo que nos atrae cada vez más, especialmente al darnos cuenta de que la historia más rocambolesca que nos quieran contar, puede volverse en cualquier momento realidad. ¿Os acordáis cuando veíamos como impensables los escenarios que planteaban películas como Contagion o, sin ir más lejos, The Walking Dead?

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¿De qué va Raised by Wolves?

El mundo ha quedado devastado por una batalla mundial entre dos movimientos ideológicos: los ateos y los Mitraicos, un culto seguidor del dios Sol. Los Mitraicos, poseedores de una comprensión tecnológica sin igual, han desarrollado armas de destrucción masiva en forma de androides con apariencia humana, cuyos cuerpos son capaces de elevarse para destruir a cualquier ser vivo que encuentren a su paso desde la posición privilegiada que les otorga su mirada panóptica: cuando abren los ojos hacen explotar de forma literal cualquier atisbo de forma humana.

Estos nigromantes, que así se llaman estos terroríficos androides, merman la población mundial hasta dejarla reducida a la mínima expresión. Solo un ateo experto en tecnología logra reprogramar a una de estas máquinas para que se convierta en un ser pacífico y ateo, capaz de criar y cuidar a los últimos reductos de población: Madre.

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Adán y Eva 2.0

Los androides protagonistas de Raised by Wolves están tan deshumanizados que hasta sus nombres responden a denominaciones genéricas como Madre y Padre.

Ridley Scott recupera, con acierto, esa doctrina de que los robots, pese a sus cualidades y aspecto humanos, se comportan como auténticos autómatas según lo preestablecido por su programación.

Amanda Collin es la actriz que se mete en las carnes —y circuitos— de Madre. Su actuación es una continua performance que debería ser estudiada en cualquier curso de arte dramático. Un derroche interpretativo que abruma: posturas, miradas erráticas y toda una colección de semblantes impertérritos. Su sola presencia asusta, sabes que algo va a suceder cuando entra en escena.

Madre nos recuerda con su rictus robótico a esa temible Pris, la replicante de Blade Runner interpretada por Daryl Hannah.

Si algo trascenderá de la serie, sin duda, es la icónica imagen de esas patrullas aéreas que la androide realiza con los brazos extendidos y su coraza dorada. Una diosa enviada a la Tierra desde los cielos, con la capacidad de juzgar quién merece la vida y quién la muerte: aterradora.

El planeta Kepler, se convierte en la nueva esperanza para la humanidad, el único lugar apto para que el ser humano vuelva a empezar de cero una vez que ya ha gastado la oportunidad —en la Tierra— de convivir en armonía con él mismo y con el medio ambiente que le rodea.

La raza humana volverá a resurgir a partir de una inteligencia artificial que amamanta a seis embriones humanos cuya vida pende de un hilo. Al igual que la civilización romana surgió gracias a la loba que crío a Rómulo y Remo, Madre y Padre lucharán contra todos los elementos para garantizar la subsistencia de su misión. Al fin y al cabo, así lo ordena el sistema operativo que poseen en su interior.

La atmósfera de esa pequeña aldea que recuerda a cualquier rincón recóndito de África (no en vano muchas de las escenas fueron grabado en ese continente) se vuelve casi irrespirable con el paso de los episodios. No olvidemos que en este tipo de construcciones y asentamientos africanos es donde el ser humano formó la cuna de nuestra civilización actual.

Por otro lado, los adoradores de Sol crean un arca de Noé espacial que recorre la galaxia en busca de un planeta que posea las condiciones para desarrollar la vida una vez que Adán y Eva hayan sido expulsados del paraíso por las argucias de la serpiente. Esa serpiente que, presumiblemente, sembrará el pánico en este jardín del Edén artificial.

La tecnología se configura pues, como un dios hacedor de la vida. Con poder para crear o arrebatar la existencia de los mortales, los cuales parece que se hayan más preocupados por sus estúpidos cultos y su verborrea infinita.

En todo esto, Travis Fimmel (nuestro icónico Ragnar Lothborok de Vikings) encarna la caída a los infiernos de la locura de un personaje ateo que comienza a quedar impregnado por los ecos de una nueva religión que adolece del fanatismo en el que parece que terminan todas las religiones del mundo. Para ello empleará todos los tics que ya vimos interpretando al temible vikingo Ragnar. Haciéndome dudar realmente si este tipo está bien de la cabeza en la vida real.

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HBO mantiene la corona

Desde la banda sonora del opening de la serie, hasta la recreación de ese mundo casi onírico, todo está medido al detalle. Una serie con un diseño de producción exquisito que crea un mundo terrorífico.

Sí, los que habéis disfrutado con la canción de cabecera de la serie, habréis notado que ese voz cautivadora no es otra que la de Mariam Wallemtin, que ya creó una melodía muy similar para la canción de la serie Fortitude.

Opening de Raised by Wolves

¿Hacia dónde nos llevará Raised by Wolves?

Lo más importante es que la serie no decae tras su espectacular episodio piloto, sino que se va convirtiendo en un producto cada vez más grande. La noticia de la renovación para una segunda temporada no es más que la confirmación de que Raised by Wolves se halla simplemente en su casilla de salida. Es tan solo la punta del iceberg de un nuevo universo que conecta todas las obsesiones de Scott a lo largo de su obra: religión, humanidad, ciencia.

Conocemos muy poco de esta nueva tierra prometida, ¿qué habrá más allá de los límites de la pequeña aldea construida por Madre y Padre?

Y lo que es más importante, ¿qué está sucediendo en Kepler? Por los trazos que observamos en el desenlace de esta primera temporada, posiblemente estemos asistiendo a un segundo génesis para la humanidad, la cual vuelve a repetir de forma cíclica sus pecados, intrínsecos a nuestra propia condición humana, en una especie de involución que tiraniza al Hombre para convertirlo en poco más o menos que bestias de cuatro patas.

El imaginario creativo no parece tener límites y podríamos decir que Raised by Wolves es el intento riguroso de extender su discurso, ese que quedó un tanto incoherente en películas como Prometheus o Covenant.

Un Ridley Scott desatado, el cual parece haber encontrado en la televisión el espacio propicio para desarrollar su talento. Recordad que otra incursión interesante fue la de la serie The Terror, una de las grandes sensaciones de 2018, al menos con su primera temporada.

El libro de Enoc

Para los amantes de las teorías religiosas, la serie guarda un paralelismo asombroso con esa obra de culto conocida como Libro de Enoc, libro de cabecera para muchas religiones reales, pero que ha sido repudiada por otras tradiciones como la cristiana.

Los referentes son tan frecuentes y continuos que podríamos hablar de ellos durante horas. En este artículo los analizare groso modo:

En el libro de Enoc, se habla de una guerra entre ángeles y demonios en una nueva tierra prometida que bien podría ser el paraíso que tantas religiones se empeñan en vendernos.

Los ángeles, en realidad, son ángeles caídos. Expulsados del paraíso con la misión de proteger a los niños de los demonios. Hasta aquí, las similitudes de Madre y Padre con estos ángeles caídos resulta más que evidente.

De hecho, este nuevo Edén no es más que la nueva tierra creada tras el castigo divino de Dios, el cual, como sabemos, se representa en muchas religiones como el Diluvio Universal.

Dios castiga a la humanidad por su comportamiento durante tanto siglos de guerras, odio y destrucción del planeta. La pandemia del coronavirus bien podría ser un castigo por cómo nos estamos comportando con nuestro planeta. Quizás el principio del fin de una raza condenada a la extinción.

En la Biblia, Noé crea su famosa arca para salvar del diluvio a las especies del planeta y comenzar una segunda etapa. En Raised by Wolves, la nave nodriza de los mitraicos recibe el nombre poco dudoso de Arca. En ella se conservan un pequeño reducto de humanos junto a algunas especies animales y vegetales.

¿Será este Kepler-22 el planeta elegido para emprender una segunda humanidad? Si lo piensas bien, la serie no es más que una continua historia de segundas oportunidades, una ocasión única de redención para la mayoría de personajes, para la humanidad…

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