Series míticas de ayer y nunca: Corrupción en Miami

Advertencia: este artículo ha sido escrito bajo los narcotizantes efectos
de una sobreexposición a trajes de Armani color pastel.

Inauguramos nueva sección en Seriemaniac aprovechando que el director está despistado y posiblemente de resaca: Series míticas de ayer y nunca.

Una sección fresca y diferente en la que recuperamos series míticas con las que hemos crecido y que quizá encerraban algo más de trasfondo de lo que pensábamos, o quizás solo fuese casualidad, ya sabéis aquello de que incluso un reloj roto da la hora correcta dos veces al día.

Miami vice, polis de pasarela

Si me hablas de Corrupción en Miami, un grupo de flamencos rosas salen corriendo en algún lugar de mi mente. Entonces aparece un mar espumoso y entran los primeros acordes de una cañera sintonía. De repente me traslado a la lujosa y desinhibida Florida de hace tres décadas, con sus gigantescas playas y espectaculares rascacielos, sus chicas en bikini, sus lanchas, sus glamurosos clubes nocturnos y, sí, sus viciosos villanos.

Admitámoslo, los ochenta no existirían sin Corrupción en Miami. O puede que sí, quizás haya por ahí un universo alternativo oscuro y cruel en el que no se estrenó la serie de Michael Mann, uno en el que nunca a nadie se le ha ocurrido ponerse una americana con camiseta, probar a calzarse unos mocasines sin calcetines o ir a trabajar con barba de tres días… Un universo definitivamente menos cool.

Sonny Crockett y Ricardo Tubbs molaban. No hay discusión posible al respecto. Molaban porque iban a currar, a cargarse y meter en el trullo a los malos, como si fuesen a desfilar por la pasarela de Milán. Destilando estilo y marcando tendencia allí a donde iban. Con sus buenas Ray-Ban (que en aquella zona pega bien el sol), un pitillo en los labios y el arma reglamentaria bajo el sobaco.

Detengámonos un momento con el personaje interpretado por Don Johnson, el hombre que redefinió la estética masculina en los ochenta. De repente un hombre podía llevar camisa rosa (puedo imaginar a más de uno rasgándose las vestiduras), ir a un juicio en camiseta de tirantes o tomar cócteles en vasos en forma de uve y con sombrillita. El tío vivía en un barco, tenía un caimán de mascota y se movía por las calles de Miami con un Ferrari Daytona blanco. Casi nada.

El amigo Philip Michael Thomas, o “Rico” Tubbs, no le iba a la zaga. El compañero de Crocket, además de ser uno de los pioneros en superar ciertas líneas raciales en televisión, se convirtió también en un icono de la moda, disparando las ventas de las elegantes blazers que lucía. Y es que, por si no lo sabíais, a mediados de los ochenta en los célebres grandes almacenes Macy’s había una sección de ropa masculina llamada Miami Vice’s collection.

La serie Corrupción en Miami fue muchas cosas, pero sobre todo una: un ejemplo paradigmático del subgénero buddy cop. Antes tuvimos a Eddie Murphy y Nick Nolte en 48 horas, más tarde a Mel Gibson y Danny Glover (míticos Riggs y Murtaugh) en Arma letal, pero en estilo no hay pareja como la dupla Crocket-Tubbs. Acción, investigación policial y buen rollo se daban la mano a través de la relación de ambos detectives de la Metro-Dade.

Miami Vice tuvo cinco temporadas (como buena serie top, véase The wire o Breaking bad) y 112 episodios que dieron para bastante más que lucir palmito y trajes de Versace. El reparto, completado con Edward James Olmos como el teniente Castillo, Michael Talbott u Olivia Brown, se enriquecía con apariciones estelares. Al menos estelares desde nuestro punto de vista temporal, ya que en aquella época muchos solo eran jóvenes actores empezando sus carreras.

Ahí va —solo una parte— de la larga lista de celebridades que pasearon junto a Sonny y Rico por Miami: Bruce Willis, Liam Neeson, Phil Collins, Julia Roberts, Steve Buscemi, Michael Bay, Melanie Griffith, Viggo Mortensen, Helena Bonham-Carter y Pocholo Martínez-Bordiú. No, el último nombre no es ninguna broma, de hecho no apareció en un episodio sino en dos.

Dicen que Crocket y Tubbs usaban una media de cinco a ocho trajes diferentes por episodio… Dato que convierte automáticamente a Miami Vice en la serie más fashion de la historia. Una que traspasó el grueso cristal de los televisores ochenteros, moldeando la realidad a su antojo. Y es que se puede luchar contra el crimen, infiltrarse en cárteles o desmantelar una red de prostitución vistiendo a la moda. ¿Por qué no?

«La única obligación que tienes es contigo mismo» – JAMES ‘SONNY’ CROCKET

De regalo una de las mejores escenas de la serie, del episodio piloto. La dupla Don Johnson / Michael Philip-Thomas, un Ferrari y el In the air tonight de Phil Collins sonando. Yeah.

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