Análisis y comparativa del remake de Amazing Stories (Cuentos asombrosos)

¿Dónde está Spielberg?

Hoy queremos hacer un análisis de la serie Cuentos asombrosos 2020. Pero, ¿dónde está Spielberg? Esa es la pregunta que nos estamos haciendo todos, o la gran mayoría, de los que vimos en los ochenta o noventa esta serie de género fantástico y ciencia ficción, y que ahora estamos viendo el remake. Amazing Stories o lo que es lo mismo, Cuentos asombrosos.

A priori, en líneas generales, en esta versión de 2020 todo parece apuntar a que son más cuentos o fábulas que asombrosos o fantásticos. Y lo peor es que la mano spielberiana parece no haber tocado esta gallina ni sus huevos, pese a ser el productor ejecutivo principal.

Puedes leer nuestro análisis en profundidad sobre todo lo que se refiere a la nueva plataforma Apple TV+.

¿Es el problema la época, el formato o la cadena?

No, no creo que ninguno de esos tres factores tenga que ver en la bajada de calidad narrativa de esta serie tras su remake. AppleTV+, ese mastodonte tecnológico que muerde mazanas, es sin duda uno de los referentes de TV en streaming del momento. La calidad que atesora su aún escaso contenido es incuestionable. Sus series, avaladas por nombres de peso delante y detrás de las cámaras se están convirtiendo en unas de las más vistas y valoradas por la crítica en el último año. Por tanto, este no es el problema.

La serie que asombró en 1985 duró dos temporadas y 45 capítulos, nada menos, y aunque en su estreno no tuvo excesiva repercusión, se fue convirtiendo poco a poco en un producto de culto para los amantes del género. Eran tiempos en donde las temporadas eran casi infinitas, ofreciéndose cada episodio de forma semanal.

Cierto es que la competencia no era tan elevada. No había cadenas y canales que bombardearan cada semana con nuevos estrenos de series, pero mantenerse dos años en la cresta de la ola tampoco era sencillo. Este remake y AppleTV+, han elegido por una parte adaptarse a las tendencias actuales con temporadas cortas y episodios más cortos, pero mantiene su apuesta clásica por ofrecernos en formato antología 5 episodios que van lanzando semanalmente. Algo que también hace HBO. Por lo tanto, el formato tampoco debería ser un problema.

Los ochenta nunca mueren. Pase lo que pase, en nuestra retina cinematográfica y nuestro recuerdo siempre está presente esa época gloriosa en donde todo, por inverosímil o absurdo que pareciese, estaba envuelto en un gigantesco halo de emoción y épica. Pero no solo para quienes la hemos vivido en plenitud, sino para quienes no lo han hecho.

Esa magia del cine y la cultura de los ochenta se impregna rápida en cada generación y hoy día tenemos muchos ejemplos contrastados de que esto es así. Stranger Things, Esta mierda me supera e incluso las reposiciones que Netflix o HBO están haciendo de series míticas de esa época, pagando por sus derechos una millonada, porque siguen teniendo la misma o más audiencia que antes. Con lo cual, no, la época tampoco es un problema.

Cuentos asombrosos 2020 Apple TV

Entonces, ¿qué pasa con estos Cuentos asombrosos? Después de tres capítulos (este viernes se estrenará el cuarto de seis que tendrá la temporada) la esperanza empieza a ser un utópico horizonte inalcanzable.

Pero, por ahora, la intro y el tráiler, sonorizados con la mítica banda sonora compuesta por John Williams en los ochenta, es mejor que el resto de los capítulos; y esto es cuanto menos preocupante.

Y a lo mejor es ahí donde puede estar el problema. Cuentos Asombrosos, en su día, emitida por la NBC entre 1985 y 1987 contó con numeroso colaboradores de renombre.

Robert Zemeckis, Clint Eastwood, Martin Scorsese, Joe Dante y el propio Steven Spielberg escribieron guiones y dirigieron episodios. John Williams compuso la música y actores como Kiefer Sutherland, Kevin Costner, Danny de Vito o Harvey Keitel protagonizaron algunos episodios. Con todo ese talento alrededor, novato en muchas ocasiones, pero talento al fin y al cabo, era difícil que el producto no fuese bueno.

Sin embargo, donde radica el mayor problema es en que no se ha innovado, se ha cogido algo que ya existía en el género y se ha edulcorado. Con lo cual queda un producto sin solidez, sin emoción y sin carácter. Al menos en lo que llevamos en estos tres episodios primeros.

EL SÓTANO (primer episodio)

Tras la desastrosa carta de presentación del remake con ‘El sótano’, cabía esperar una tendencia al cambio muy notable. El margen de mejora era ensordecedor y en ello depositábamos nuestras ilusiones.

Este episodio no es muy amazing que digamos, y lo peor es que resulta tan previsible todo lo que sucede como flácido. No transporta a ningún estado emocional vibrante, ni presenta una puesta en escena imponente, ni recoge la esencia ochentera, ni hay grandes interpretaciones, ni parece haber sido producida por el gran Spielberg, como es el caso.

Todo giraba en torno a una más que trillada historia de bucles en el tiempo en donde un romance bobalicón y manido sirve de hilo conductor para una trama que duerme y que no explora nada sorprendente ni desconocido. Parece que la realización de este piloto ha sido un ‘vamos a ver que tal queda esto y si me convence pongo más dinero’.

LA ELIMINATORIA (segundo episodio)

Mejor edición y mejor lenguaje visual que el primer episodio, pero sigue faltando sorpresa en las tramas y potencia en los diálogos. Un Ghost más racial, callejero y juvenil que trata de ir un paso más allá en esta saga antología pero sin encontrar su bicho exacto ni su estilo.

Cierto es que mejora notablemente la parte interpretativa y seguimos en esa línea de reparto poco conocido que no tiene porque ser malo, siempre y cuando no lo sea (como es el caso del primer capítulo), pero algo tienen los diálogos y guiones que no terminan de causar la profundidad y gancho que sí parece tener el lenguaje visual.

La fotografía en capítulo es lo mejor sin duda, consigue que prestes atención cuando la historia te lleva a no hacerlo, y sin duda forma parte indisoluble de la trama, al contarnos cosas sin necesidad de texto. Sin embargo, falta el alma de Spielberg aún por todos sitios.

¡DYNOMAN Y VOLTIO! (tercer episodio)

Parpadea algo esperanzador al final del túnel. Para nada estamos ante el capítulo que augure la salvación de la temporada, pero a falta de dos para terminar la primera fase (si es que hay más en adelante) casi parecíamos coger algún retal de lo que se esperaba.

El niño, que de lejos recuerda a Henry Thomas en ET, pero de cerca y actuando no da tanto la talla, resulta entrañable y compagina bien su trabajo junto a la cara más conocida hasta ahora en lo que va de temporada, Robert Forster.

¡Dynoman y Voltio! es la historia de un nieto, un padre y un abuelo que buscan reconciliarse consigo mismos buscando el niño que llevan dentro. Con su bonito mensaje familiar, muy buena estética visual y música, es más entretenido y ochentero que los dos anteriores episodios; pero sigue siendo un guión flojo y predecible que sabe a Coca Cola sin gas. Sí, parece Coca Cola, pero no lo es.

SIGNOS VITALES (cuarto episodio) 

Pues no parece que vaya a mejorar mucho el asunto. Sigue el letargo narrativo, los guiones no trascendentales, la falta de emoción y las interpretaciones de relleno.

Este nuevo y poco asombrosos cuento nos introduce en una historia que pintaba intrigante en sus primeros veinte minutos y que se monocroma adursnte el resto de capítulo hasta tal punto que no sabes qué estás viendo porque todo el tiempo ves lo mismo y sin saber dónde va.

Un mensaje vacuo y casi inexistente porque está historia trata de ser más oscura y siniestra que reflexiva. Y lo es, al emnso más que los anteriores, pero se queda a medio camino de ser algo que seduzca.

LA GRIETA (quinto episodio) 

Sí, busca esa textura épica, entrañable, vibrante y apasionada de los años ochenta, pero no llega a colarse en nuestra nostalgia con fuerza. La simpleza y la inverosimilitud narrativa no se compensa con creces con la puesta en esdmcena ni con la densidad de emociones. Durante los veinte primeros minutos hay cierta acción e intriga en esa grieta espacio temporal, pero el capítulo acaba durmiendose soporíferamente como todos los anteriores.
Este Capitán América sin escudo ni poderes no traspasa la pantalla ni tampoco reaviva la esperanza de mejora de este remake que tras cinco episodios aburridos y simplones no merecen el título de asombrosos.

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