¿Es Chernobyl la mejor series de la historia?

Una vez que hemos cerrado -aunque con gran dificultad- el capítulo de Poniente en nuestros corazones. HBO sigue dando que hablar gracias a la serie Chernobyl.

Para ello, recurre a una serie que sí que es 100% HBO. Producción magnífica, serie de culto con una factura impecable y temas que no están pensandos para el público de masas, sino que de nuevo se piensa en el nicho catódico de la gente que ansía ver una serie de calidad.

No es que Juego de tronos no sea una serie de calidad, pero su etiqueta de mainstream ha atraído a una gran cantidad de personas no habituales en las lides televisivas, lo que por otro lado provocó una enorme polarización de opiniones y por tanto, un final controvertida.

HBO nos ha regalado grandes series limitadas que no te puedes perder: The night of, Heridas abiertas y originariamente Big Little Lies (aunque después se amplió a una segunda temporada).

Con la serie Chernobyl sucede lo contrario. Es una serie especial, intimista y tan austera que parece que estamos reviviendo el traumática acontecimiento sucedido en Rusia.

Si bien es cierto que el hecho de que sea la serie mejor valorada de la televisión en los dos portales de referencia (IMDB le otorga un 9.7 y Filmaffinity un 8.7) ha provocado que de nuevo, muchos neófitos se interesen en el producto. Desde luego, en menor medida que Juego de tronos. Pero sí suscitando un nuevo debate, tan yermo como absurdo, sobre si la serie es totalmente fiel a lo sucedido. Ya he visto a gente criticar que si el bombero tenía dos hijas o que si tal personaje todavía no estaba casado como sí ocurre en la serie. De locos.

Dicho lo cual, la mini-serie de HBO es tan magnífica como imprescindible. Decía Confucio que el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla. Así que esta serie debería ser de visionado obligado por todo el mundo. Uno de los mayores errores de la humanidad en su afán por dominar el planeta y esquilmarlo hasta el obstracismo más absoluto.

Cuando el Hombre intenta jugar a ser Dios, suele sañir mal parado. Sobre todo si detrás se esconde una conspiración, motivada por los absurdos motivos esgrimidos durante la Guerra Fría. Como siempre la política y el dinero, arruinándolo todo. Sentencia: Culpables. Damnificados: Los de siempre, el pueblo.

Sin adentrarnos en absurdos debates, la ambientación es una obra de arte. Sin más. Y la verosimilitud con los hechos reales muy fiel. Se mantienen nombres, líenas temporales e incluso algunos personajes que sirven como hilo conductor para que los forasteros conozcamos de primera mano lo que sucedió en Chernobyl. Por ejemplo, el bombero Vasily Ignatenko y su mujer, cuyos destinos vamos conociendo poco a poco.

No en vano, la serie se grabó en una central nuclear auténtica, ubicada en un país cercano como es Lituania. Tan bien es real el suicidio que presenciamos en los primeros minutos y que recomiendo ver de nuevo una vez terminada la serie, para entender también la crueldad de los hombres que en esa época gobernaban los designios de un Pueblo abandonado a su suerte.

Los hechos relatados son en ocasiones, de una crueldad sin paliativos: El accidente más importante de la historia de la humanidad que tuvo lugar aquel 26 de abril de 1986 a la una y veinticuatro de la madrugada. Está basada en el libro Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich, que recrea -al igual que en la serie- algunos pasajes reales a partir de las cintas encontradas en la primera escena y que escaparon del control de la temida KGB.

Aunque hay interesantes licencias narrativas, que ayudan a intensificar algunos determinados momentos y situaciones, la serie es una oda al esfuerzo de unos valientes hombres y mujeres que lucharon hasta la muerte para conseguir que el accidente no afectara a otros países de Europa, y sobre todo, para sacar a la luz pública lo que la KGB y el Kremlin trataban de ocultar. Esta serie, es un homenaje a ellos y prácticamente se les rinde merecida pleitesía en cada plano.

Por otro lado, la serie ya olía a éxito cuando se conoció que al frente del reparto encontraríamos a dos pesos pesados, que se han ganado mayor reputación -si no la tenían ya- en el mundo de las series.

Stellan Skarsgard, el enésimo actor nórdico (al igual que Alexander Skarsgard o Ulrich Thomsen) que deslumbra con cada personaje en el que se mete. Inolvidable en la serie policiaca River (disponible en Netflix) que os recomiendo desde ya. Y además Jared Harris que vuelve a regalarnos un papel protagonista, como ya hizo en una de las series revelación de 2018: The Terror.

Ambos recrean una interesante pareja, que trabajan en pro de un bien común. Tan diferentes como obligados están a entenderse. Representados a la perfección con pequeños trazos y algunos momentos memorables como esa conversación en la que Skarsgard bromea con su colega al observar lo que parece el primer atisvo de sonrisa en toda la serie.

Y es que la serie no tiene momentos para la broma. Solo la tensión se permite rebajar la tensión con algún plano sublime, fruto del maravilloso trabajo fotográfico, o por las notas melancólicas de la banda sonora. Como decía una serie austera.

El gran acierto para mí, es sin duda el bajar al fango para tratar de explicar al espectador lo importante que fue aquel suceso. La trascendencia de un accidente que podría haber costado la vida de millones de personas en toda Europa. Y lo hace sin grandes discursos dirigidos a expertos en física nuclear, sino con cifras comparables con la vida real. Por ejemplo, es descorazonador escuchar como la radiación de las inmediaciones equivalía a la potencia de la bomba atómica de Hisoshima cada hora.

¿Os estaréis preguntando si para mí es la mejor serie de la historia? Por supuesto, la respuesta es no. La mejor serie seguirá siendo Breaking Bad. Pero desde luego, Chernobyl es una serie de 10.

Tráiler subtitulado de Chernóbyl

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