Explicación del final de Juego de tronos

¿Es Juego de tronos la mejor serie de la historia? Si tomamos como período de consideración las últimas décadas, a todos nos vienen tres series a la cabeza: Perdidos, Breaking Bad y Juego de Tronos.

Quizás Breaking Bad es la que ha mantenido una menor distancia entre crítica y público. Nadie pone en duda su maravillosa realización ni su desenlace. Con las otras dos sí.

Pero las tres han sido series que han cambiado la forma de entender la televisión. Han marcado un antes y un después. Que la gente permanezca despierta hasta altas horas de la madrugada para ver los episodios de la octava temporada de Juego de tronos, demuestra que esta serie ha calado muy profundo en la sociedad.

Los mentideros catódicos ardían desde primeras horas cada lunes, la gente hablaba en el trabajo o con sus familiares y amigos. Algo estaba pasando. Este fenómeno global, enfatizado por las nuevas tecnologías, ha democratizado la forma de ver televisión. Pasarán muchos años hasta que veamos un fenómeno como el de Poniente. Quizás no lo volvamos a ver jamás.

Si Los Soprano (HBO) revolucionó la forma de hacer televisión, Juego de Tronos ha cambiado la forma de consumirla.

actores de juego de tronos

Críticas al final de Juego de Tronos

Una serie tan mediática provoca que los seguidores más acérrimos y los críticos aparezcan en cantidades ingentes. Muchos néofitos en el mundo televisivo se han asomado a la serie para no sentirse excluídos de conversaciones. Sus opiniones -tan válidas como cualquier otra- provocan una polarización que se ha acentuado durante la última temporada.

No es de extrañar que en plataformas como Change.org surjan movimientos que exigen que se reescriba de nuevo el final de la serie. Quizá lo que no saben es que el escritor de la saga dejó las líneas maestras de lo que ocurría a los personajes principales por si no le daba tiempo a terminar sus novelas. Así que esto es lo que hay.

Juego de tronos nunca fue una serie de acción a raudales. En las primeras temporadas las batallas eran inteligentes elipsis que paliaban la falta de presupuesto. Pero sí cumplía a la perfección los cánones de las nuevas ficciones: tenía que haber finales inesperados y cualquier personaje podía morir.

Lo que David Benioff y D.B. Weiss han conseguido es adaptar la inabarcable saga salida del imaginario ceativo de una mente tan brillante y amplia como la de George R.R. Martin. Una empresa muy complicada y que no todo el mundo ha sabido entender.

Por si fuera poco, tras abandonar Poniente y su serie ucrónica sobre la Guerra de Sucesión y qué hubiera sucedido si el bando contrario hubiera ganado la guerra. La pareja de moda prepara una nueva trilogía sobre Star Wars que no tendrá que ver nada con los personajes, mitología y escenarios que ya conocemos. ¡Qué la fuerza os acompañe!

Desentrañando Juego de tronos

Como decía, Juego de Tronos nunca fue una serie de acción, de grandes batallas o ejércitos. Es una novela-río cuya fuerza reside en sus personajes. Un complicado entramado político casi ucrónico, que recuerda y mucho a la situación que nuestra sociedad ha vivido durante siglos. Ansias de poder, venganza, amor y luchas fraticidas que tienen como único resultado el sufrimiento del pueblo: el componente más débil cuando los gobiernos deciden sacarlo de la ecuación por la fuerza.

No en vano, todos sabemos que Martin ideó su saga de Canción de hielo y fuego, en las luchas internas que hubo en Reino Unido. Siete reinos divididos. Dos familias intentando imponer su voluntad: Los Lancashire (Lannister) y Yorkshire (Stark).

En nuestra realidad, Reino Unido acabó siendo un gran reino de reinos; que todavía tienen sus diferencias, sus idiomas y culturas diferentes. Algo que les enriquece. ¿A alguien le suena esto en España?

Finalmente, UK se redujo a seis reinos con Escocia como territorio adyacente e independiente. Algo parecido ocurre en Poniente con la escisión voluntaria de Invernalia. La libertad de cada uno termina cuando se pone en peligro la libertad del otro. Esta es la  primera conclusión importante que debemos de extraer de la serie.

La importancia de nuestro pasado

La segunda, y quizás más importante teniendo en cuenta la actual coyuntura política que vivimos, es que como decía Confucio: «El pueblo que desconoce su historia, está condenado a repatirla». Quizá en Poniente han tomado buena nota tras 5.000 años de luchas sin sentido. Enfrentamientos entre Casas tan alejadas unas de otras como próximas ante la amenaza común de los Caminantes Blancos.

La elección de Bran como nuevo rey es el claro ejemplo de ello. Él es el que conoce la historia mejor que nadie. Por lo tanto, es el que conoce la mejor forma de no caer en los errores del pasado.

¿Y en nuestro mundo, que son los Caminantes Blancos? Posiblemente el afán del ser humano por destruir todo lo que nos rodea, lo que nos cobija. La extinción de nuestro planeta se halla cada vez más cercana. Es el precio que debemos de pagar por nuestras ansias de progreso, desarrollo y crecimiento tecnológico.

Un viaje iniciático

Para mí, la gran conclusión de la serie reside en ese viaje interior que todos hemos realizado acompañando al viaje de nuestros protagonistas. El arco argumental de cada personaje está muy bien confeccionado y se entiende, por más que las últimas temporadas hayan pecado de cierta precipitación.

Pero el viaje interior es mucho más profundo que la Batalla de los Bastardos o el episodio 8×05 Campanas. Una serie de esta trascendencia te invita a echar la vista atrás. A recordar a toda esa gente con la que compartiste la serie. Con quién disfrutaste de los episodios, las épocas de tu vida que avanzaban con cada temporada, con quién te reunías para ver algunos episodios.

En los años sesenta, las personas se agrupaban para ver el alunizaje del Apolo. Ahora, en nuestro siglo, nos reunimos entorno a HBO o Netflix. Yo me quedo con eso, con esos buenos ratos, con essa buena compañía. Lo importante es el camino. Y yo, seriemaníaco desde hace muchos años, lo he disfrutado muchísimo. Gracias.

Jon nieve y bran

Ahora muchos critican el final de Juego de tronos. Como decía antes, la serie no es un producto de acción. Es una serie de intrigas políticas, que se cocinan en ocasiones con una exasperante lentitud.

La mayor parte de los episodios recurren a complicados entramados para derrocar a esta u otra casa. Las novelas y la serie, son una historia muy realista. Una serie política que reflexiona sobre muchas cosas importantes, muchas cosas que fundamentan algunos de los aspectos más imporantes de la vida.

Los dragones, el fuego valiryo o las profecías; no son más que un descomunal mcguffin. Quizás el más grande de la historia de la televisión. Una forma de desviar tu atención, como el trilero que juega con la esperanza de sus víctimas. Es divertido ver a los Caminantes o a Danny a lomos de su dragón, pero no te olvides, eso no es lo esencial.

En Breaking Bad lo importante no eran las aventuras y luchas territoriales con los carteles de la droga. Lo importante es entender las razones por las cuales un humilde profesor de química se convierte en un ser deleznable.

En Lost, lo importante no son los números, las escotillas o los osos polares. La importancia radica en descubrir a unos personajes que se hallan perdidos en su vida -como a todos nos ha pasado alguna vez- y que se alejan de un mundo que les ha dado la espalda.

Por ende, en Juego de tronos debemos entender que la serie quiere reflexionar sobre cómo reaccionan unos personajes que han sido empujados a situaciones límite. No son personajes buenos ni malos, son personajes que se mueven por unas motivaciones concretas. Somos nosotros y nuestras circunstancias.

Tyrion le pregunta a Jon en el último episodio: ¿Habrías hecho tú lo mismo que Danerys?

Posiblemente no. Porque Jon tiene otra naturaleza, otra forma de ver el mundo motivada por su educación, sus vivencias.

daenerys mala

Daenerys en cambio, ha vivido exiliada durante toda su vida. Ha sido vendida como esclava sexual a unos salvajes. Ha crecido escuchando historias horribles de los Lannister. Es lógico pensar que, al encontrarse ante la oportunidad única de vengarse de todo aquello que odia, algo le haga clic en su cerebro para arrasar el pueblo de Desembarco del rey. Se han iniciado guerras por mucho menos.

Desde luego, el giro radical hacia el lado oscuro -como diría Darth Vader- ha sido precipitado. Pero todo se explica de forma estructurada en estos últimos compases de la serie. La muerte de Misandei, posiblemente su única verdadera amiga, es la gota que colma un vaso repleto de odio. Ningún manantial es capaz de saciar la sed de venganza de la khalesii.

Además, como ya comentamos en la explicación del episodio 8×05, los creadores de la serie nos habían dado muchas pistas de lo qué iba a suceder. Si no te diste cuenta es porque los dragones eclipsaron las motivaciones de Danny. La anécdota no te permitió ver la esencia de la serie.

Adaptación y fallos

Siempre es complicado realizar una adaptación literaria. Sobre todo si la obra es de la amplitud de Canción de hielo y fuego. La serie contiene gran cantidad de elipsis que el espectador deberá completar en su cabeza. De juegos y subterfugios que el espectador deberá decidir si aceptar o rehusar. Yo, sin lugar a dudas, los acepto.

Por ello en las últimas temporadas los viajes de los protagonistas por las tierras de Poniente no se muestran como en temporadas anteriores. Por eso había diálogos -y también silencios- que evidenciaban desde hace tiempo lo que podía suceder.

Daenerys se convierte -o mejor dicho, siempre lo ha sido- en una dictadora. Antepone sus ideales a la libertad de los demás, esgrimiendo un argumento tan débil como manido: la libertad del pueblo. El fin nunca justifica los medios. El pueblo está harto de que un salvador aparezca para liberarlo. Jon Nieve se convierte en la voz de ese pueblo que grita: ¡Basta!.

Por otro lado, sí que encuentro que algunas tramas quedan un tanto desdibujadas. Y el final de algunos personajes quizás sepa a poco.

¿Qué sucede con la profecía de Melisandre y los ojos verdes que terminará cerrando Arya? Al final la joven Stark nos regaló una de las mejores escenas de la historia de la televisión. Su victoria sobre el rey de los Caminantes Blancos es un momento que quedará grabado en nuestras retinas. Pero tras cabalgar sobre ese caballo blanco, la épica termina de golpe. No será ella la que protagonice más momentos importantes.

¿Es Jon Nieve, Azor Ahai, la reencarnación de ese guerrero mítico capaz de acabar con el largo invierno? El omnipresente cometa que nos acompaña por Poniente durante el opening de los episodios así parecía anunciarlo.

Pero Jon Nieve es solo un hombre. Nada más y nada menos. Él no acaba con el Rey de los muertos. Lo hace su hermana Arya. Aunque sí que es cierto que resucita y que clava una espada en el vientre de su amada, como hizo Azor Ahai. De nuevo, el espectador deberá rellenar esas elipsis. Usar la imaginación nunca está de más.

Importantancia notable tiene el papel de la mujer y su empoderamiento. A menudo ellas son las que mueven los hilos en la sombra, las que someten a los hombres a través del sexo, o las que empuñan la espada para ponerse al frente de los ejércitos. La mujer al fin ha llegado al mundo de las series, y lo ha hecho para quedarse.

Jon nieve resucita

George R.R. Martin, como el Quijote, es un enamorado de la novela fantástica. Tolkien es su gran referente. Al igual que en El Señor de los anillos, en Juego de tronos nos están contando una historia de superación muy sencilla.

Da igual si eres un enano, un bastardo al que todo el mundo ningunea, una niña pequeña o un tullido. Si te lo propones, si tienes esperanza y fuerza de voluntad, puedes llegar lejos. Es aquello que Gandalf le contaba a Frodo: «Hasta el ser más insignificante del mundo, puede realizar hazañas maravillosas».

«Hasta el ser más insignificante del mundo, puede realizar hazañas maravillosas».

Creo que estas historias de superación son el auténtico leitmotiv de Juego de tronos. Por eso estos personajes son los más importantes de la historia y los que siempre han contado con la protección de su creador.

Mención especial para Tyrion. El personaje más inteligente. El personaje con el que más empatizamos y nos encariñamos.

El enano protagoniza algunos de los momentos más destacados. La mayoría de ellos, nada tienen que ver con las épicas batallas, sino con el poder de la reflexión y de la oratoria. La escena final en la que designa al nuevo rey y hace un resumen de todas las tramas es simplemente magistral. Volviendo a Cervantes, se asemeja al inmejorable discurso de las armas y las letras pronunciado por el bueno de Alonso Quijano.

Pero no olvidemos aquel episodio en el que defiende su inocencia ante un jurado de cartón piedra y en el que termina exclamando: «Juicio por combate».

«Juicio por combate».

tyrion lannister final juego de tronos

8×06 – El trono de Hierro

El último episodio de Juego de tronos, ha dejado a mucha gente desanimada. Gran parte del metraje se centra en observar como se desarrolla la nueva vida en Poniente. Las nuevas rutinas. Las nuevas decisiones a tomar sobre la flota, la alimentación o los burdeles. Nuevas tramas se atisban en el horizonte ¿o tal vez son las mismas de siempre? No es esa conversación final entre La mano del rey y los consejeros un resumen de todos los episodios.

La saga se centra en una serie de personajes en un momento muy concreto. Una situación política convulsa e inestable. Tras acabar con todas las dictaduras (las de Cersei y Daenerys), los personajes vuelven a sus quehaceres habituales.

Arya volverá a ser un verso libre, uno de complicada rima más allá de las desconocidas tierras de Poniente. De nuevo una similitud con las tierras más allá del mar a las que los elfos se van para morir.

Tyrion seguirá estrujándose el cerebro y bebiendo vino por el bien del reino. Sansa será la reina que siempre quiso ser.

Y Jon, siempre Jon, volverá a esa vida que un día descubrió y que nunca se podrá sacar de la cabeza. Un regreso hacia aquella época en la que relmente fue feliz, alejado de las envidias de salón y las estrategias polícitas. A una vida alejada de todos y de todo, más allá del muro.

En esta escena final de despedida, la cámara se aleja lentamente de la mesa de negociación. Poco a poco. Casi sin hacer ruido. No quiere estropear las conversaciones que los nuevos jefes de estado están manteniendo. La rueda seguirá girando en Poniente. La rueda dramática que recorre por última vez los últimos escenarios de la serie: Arya se embarca, Sansa es coronada reina, Tyrion ejerce de líder político, Bran gobierna… y Jon compone una especie de sonrisa al descubrir que Tormund y su huargo Fantasma lo esperan.

Todo seguirá igual en Poniente. Llevan así más de 5.000 años. Al igual que todo seguirá igual cuando nosotros ya no estemos en este mundo.

La vida sigue. Unos vienen y otros van… Valar Morghulis.

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