La españa corrupta de El Reino y Sorogoyen

Decía el evangelista Mateo que ‘bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos’. Bien sabía que el reino de los vivos iba a pertenecer a otros: los políticos. Estos no iban a ser bendecidos en el cielo.

Fraude, cohecho, malversación, tráfico de influencias, corrupción, opulencia… Sorogoyen propone un insinuante y capcioso guión para mostrarnos las bambalinas de la política española de las últimas décadas con un thriller que desde el minuto uno compone una sinfonía trepidante, vertiginosa y tensa.

Puedes leer más análisis de cine en nuestra sección: Críticas de películas.

Las maravillas que hace la cámara mezcladas con ese latido constante que es la música de Olivier Arson (a veces casi subliminal) nos mantienen de lleno en una expectante e hipnótica sucesión de elementos y acontecimientos que desembocan en una ficción tan real que casi puedes palparla con los cinto sentidos.

Y es que esta película tan necesaria nos traslada de lleno a una situación crítica que vivimos e intuimos día a día en nuestras carnes y nuestro país.

Todo es mentira, la mancha de la política salpica a todos porque seguimos estando, pese a creer que vivimos en una democracia, en manos del control y abuso del poder legislativo, ejecutivo y judicial; hasta el punto de que en ocasiones puedan parecer hasta las víctimas. Y es que el poder siempre es corrupto.

Así lo ha narrado esta increíble cinta que no juega con nombres reales pero sí con intenciones y proposiciones; todas ellas encarnadas por un reparto cuantioso y cualitativo encabezado por el siempre perfecto Antonio De la Torre, quien junto a nombres como Nacho Fresneda, Josep María Pou, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie o Lúis Zahera entre otros, elaboran una certera, verosímil y creíble escena; en donde la ocultación de pruebas, las coacciones, el si tu hablas yo hablo, las traiciones y los favores son el pan nuestro de cada día en la vida de un hombre que trata de evadir su responsabilidad: si la haces, la pagas. O así debería ser, en un sistema equilibrado y justo.

No he podido dejar de acordarme de ‘House of Cards’ y esa sensación de lograrlo todo por encima del cadáver de quien sea, pero a diferencia de la afamada serie de Kevin Spacey y Robin Wright, ‘El Reino’ no juega a seducir con almíbar sino a persuadir con estiércol. El elemento discursivo, elocuente y rábico de los diálogos es tan alusivo que abruma. Ver la realidad tan latente desde una pantalla supone abrumar las esperanzas del espectador.

Como consecuencia, el resultado y el poso que deja al espectador acaba siendo tan adrenalínico, angustioso y despreciable como doloroso e impotente. Pero así es la vida, al menos la que nos han vendido, mientras unos pagamos las riquezas y errores de otros.

Sorogoyen, quien ya me sedujo con ‘Que dios nos perdone’ o ‘Madre’, vuelve a manejar magistralmente los ingredientes del thriller y del drama, esta vez tocando un tema tan candente como sinuoso. La política de esta nuestra querida España.

Nota Filmaffinity: 7.5

Nota IMDB: 7.7

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.