Crítica de la serie Marco Polo de Netflix

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Análisis sin spoiler de la serie Marco Polo de Netflix

Marco Polo es una serie dramática de ficción histórica creada por Netflix que narra los viajes del famoso explorador por la Ruta de la Seda. Creada por el guionista, productor y artista marcial John Fusco (Océanos de fuego, Spirit, o Tigre y Dragón 2), la serie está protagonizada por el actor italiano Lorenzo Richelmy (Fat Cat, Hybris), en el papel de Marco Polo, y Benedict Wong (Doctor Strange, Black Mirror), en el del emperador Kublai Kan.

A lo largo de las dos temporadas y los 20 episodios que existen de la serie (todo parece indicar que no habrá más), se narran algunos de los momentos más célebres de la vida del personaje histórico Marco Polo, el cual fue un famoso comerciante veneciano que, en el siglo XIII, se convirtió en una de las personas más ricas de su país trayendo extraños y magníficos tesoros de las lejanas tierras de oriente. Junto con las sedas, o los secretos para fabricar la pasta y el helado, Polo trajo consigo fantásticos relatos de lugares ubicados en los confines del mundo de los que, en la época, se tenía muy poca información. El inmenso Imperio Mongol, la avanzada civilización china, o las peculiaridades de la cultura persa son las protagonistas de sus relatos, considerados poco más que ciencia ficción para la época, pero verificados hoy en día.

Cuando decidió poner todas esas historias por escrito en el libro ‘Los viajes de Marco Polo’, su fama se extendió por toda Europa, y su aventura, en la que poco a poco conseguía ascender en la corte de Kublai Kan (el hombre más poderoso del mundo), hasta convertirse en uno de sus mejores amigos y fieles consejeros, se convirtió en el libro de referencia de la nobleza de la época.

Puedes leer más sobre la serie en este enlace: Marco Polo.

Por qué la serie de Marco Polo ha sido un fracaso

La serie de Marco Polo ha sido tristemente célebre por ser el primer proyecto propio que Netflix ha cancelado antes de llegar a la tercera temporada. El motivo oficial de su fracaso ha sido puramente monetario: según declararon fuentes oficiales de Netflix, al concluir la segunda temporada había acumulado un déficit de 200 millones de dólares. Este argumento resulta totalmente creíble, ya que la serie ha sido grabada en varios países y numerosos escenarios, entre ellos, extensas y artesanales recreaciones de palacios y ciudades imperiales de la época. Además, cuenta con un gran elenco de actores internacionales, y un derroche de extras, ropajes y caballos que bien pueden haber costado una pequeña fortuna.

Pero el verdadero problema parece haber sido un fallo de planteamiento del proyecto, que lo condenó al fracaso desde el principio. Según declaró Netflix, en sus orígenes el objetivo de esta serie no era ser rentable económicamente, sino acercarse un poco más al público europeo y asiático. Podemos entender que, desde el punto de vista de un productor estadounidense, la historia de Marco Polo, el hombre que unificó oriente y occidente, parece el escenario ideal para lanzar un guiño a estos dos mercados. Nada más lejos de la realidad.

Para empezar, no se puede contar la historia de Marco Polo sin contar la de Kublai Kan: una de las figuras más controvertidas de su tiempo. No debemos olvidar que uno no crea el imperio más grande que la humanidad ha conocido nunca siendo buena persona (sí, lo habéis oído bien: si creíais que Alejandro Magno, el Imperio Romano, Jerjes de Persia, Adolf Hitler o Carlos V habían dominado grandes imperios, todos ellos palidecen ante el territorio que llegó a dominar Kublai, el cual conquistó casi toda Asia y se plantó en las puertas de Europa llegando a colocar su bandera en Polonia).

Luces y sombras de Kublai Kan

De esta forma, Kublai Kan, fiel heredero de su abuelo Henhiskan (el hombre que unificó las tribus mongolas y creó el ejército más temido de su tiempo), fue una figura cuya leyenda personal llega a nosotros llena de luces y sombras, y que por extensión se entiende que no despierte especiales simpatías entre todo el público asiático. Hombre aperturista, de miras amplias y fascinado por otras culturas, permitió que en su imperio se adoraran todas las religiones (cabe destacar que su madre era cristiana y que, aunque en sus orígenes él adorara al Cielo Azul, religión mayoritaria entre los mongoles, en la madurez se hizo budista), fue un gran administrador, tenía consejeros de distintos países, y se preocupó por mejorar la calidad de vida de sus súbditos. Dicho esto, cabe destacar que conquistó por la fuerza casi toda Asia, utilizando tácticas muy sangrientas y crueles; exterminó a todos aquellos que se oponían a su mandato; y fue conocido por erradicar a toda la familia de sus enemigos, incluyendo mujeres y niños.

También tomó por la fuerza el sur de China y se autoproclamó emperador iniciando la dinastía Yuan, no sin antes matar a lo que quedaba de la familia imperial Song, según cuenta la leyenda, con sus propias manos. Con semejante curriculum, es normal que no despierte gran simpatía entre el público chino (al que se supone que debería ir dirigida esta serie), sobre todo, cuando en esta ficción se le quita hierro a sus atrocidades. Kublai aparece reflejado como un hombre complejo, que se debate entre el bien y el mal, pero de actos justificados, que comete crímenes horribles por un bien mayor.

Sin embargo, el canciller chino de la dinastía Song (rival político militar de Kublai), es dibujado como un psicópata de manual, capaz de vender a su hermana como prostituta, torturar a niñas pequeñas, matar a sangre fría o a hacer cualquier cosa para aferrarse al poder. Si a esto le sumamos que la serie tiene altos tintes dramáticos, y que la mayoría de los actores asiáticos, aunque magistrales, nacieron en occidente, es fácil entender que no haya sido el éxito oriental que los productores estadounidenses esperaban.

Artes Marciales en Marco Polo

Uno de los principales atractivos de la serie son sus coreografías de combate, sello propio del productor John Fusco, conocido por su maestría en las artes marciales. Entre las distintas modalidades que nos ofrece la serie, desde los combates a caballo mongoles a la disciplina de doble daga persa, destaca el kung-fú chino tradicional, especialmente el estilo de la Grulla, ejecutado magistralmente por el monje Cien Ojos (interpretado por Tom Wu), y el de la Mantis, estilo característico del Canciller Song (Chin Han).

Conclusión sobre la serie de Marco Polo

Marco Polo es una gran serie histórica que representa de forma magistral, ante ojos occidentales poco expertos, el momento de mayor esplendor del Imperio Mongol. Teniendo en cuenta que no ha habido Imperio tan grande en la Historia de la Humanidad, y que el 0,5% de la raza humana desciende directamente de Henhiskan, es imperdonable que no sepamos prácticamente nada de esta cultura. La serie de Marco Polo puede ayudarnos a corregir este pecado contra la Historia de la Humanidad, y permitirnos averiguar un poco más sobre este importante periodo olvidado por nuestro centralismo europeo. Si te gusta ‘Vikingos’, o las buenas recreaciones históricas como ‘Roma’, disfrutarás de esta gran serie, y maldecirás a Netflix por haberla cancelado sin permitirla llegar a un merecido clímax en la tercera temporada.

Ex-periodista, ex-montador de escenarios, ex-asistente de payasos de circo, ex-autónomo, ex-camarero, ex-reportero de tv, ex-director de prensa... futuro ex-algo :D

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