Los colores en las series de Bryan Fuller

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El sello personal del creador

Una imagen vale más que mil palabras, es una cosa que Bryan Fuller sabe perfectamente. En las series en que ha participado como creador, y en algunas ocasiones también productor ejecutivo, se puede ver el toque especial que le da, así que todas, a pesar de tener una fotografía totalmente diferente, tienen en común este trabajo visual. Las series que Bryan Fuller ha creado son cuatro: ‘Dead like me’ (‘Tan muertos como yo’), ‘Wonderfalls’, ‘Pushing daisies’ (‘Criando malvas’) y ‘Hannibal’. Esta última ha sido noticia recientemente por su cancelación y el cambio de emisión de jueves a sábado. La serie está coprotagonizada por Hugh Dancy, Mads Mikkelsen y Gillian Anderson.

Dead like me (Tan muertos como yo)

Cuenta la historia de Georgia, una joven de dieciocho años desencantada con la vida y sin retos ni personales ni profesionales. Consigue un trabajo de archivista que no la motiva, pero el primer día acaba muriendo. Es entonces cuando empieza su nueva vida actuando como parca: debe guiar las almas de las personas que están a punto de morir hasta el más allá.

Georgia se muestra completamente indiferente a las cosas que la rodean, ya que no se siente parte de ello. Tampoco encaja en su ámbito familiar, ya que sus padres creen que esta actitud de pasota no la llevará a ningún sitio. Pero una vez se convierte en parca encuentra en esta situación una nueva oportunidad para rehacer su “vida” con una misión piadosa, lo que la llevará a descubrir su lado  bueno y empático.

En ‘Dead like me’ los colores se encuentran rodeando al personaje protagonista. Ella no tiene esperanza en un mundo completamente ajeno a sus intereses, así que lo ve todo desde una perspectiva pesimista. Este colorido subido de tono no la favorece en ningún sentido. No es baladí el hecho de que ella ya no forme parte (al menos físicamente) de este mundo y empiece entonces a sentirse a gusto en él. Una vez deje de depender de los intereses y formas impostadas por los demás podrá abrir su caparazón a nuevos sucesos.

Dead like me

Wonderfalls

Jaye es la protagonista de esta serie que solo tuvo una temporada. Es una chica que trabaja en una tienda de souvenirs de las cascadas del Niagara, a pesar de haber estudiado la carrera de Filosofía. Hasta aquí todo bien, pero su vida cambia completamente al descubrir que puede hablar con objetos inanimados. Los souvenirs le hablan para dictarle misiones que mejoren la vida de los clientes o amigos que la rodean. Es una premisa un tanto extraña, pero Jaye encuentra en estas misiones la manera de conectar con su lado más personal y bueno para hacer felices a los que la rodean, a pesar de que ella no quiera hacerlo.

En este caso el entorno engulle a la protagonista. Su familia no la considera exitosa a pesar de tener los estudios y la dejan de lado. Pero además, la tienda de souvenirs, extraños objetos cutres decorativos y superficiales, no concuerdan con ella que ha estudiado una carrera que conlleva mucha más reflexión sobre la vida. Es precisamente en este espacio donde se recurre a una contraposición mayor de colores y formas, donde su actitud desencantada no concuerda con un entorno alegre de vacaciones y muy natural. Donde sí que se transporta su mundo interior es en la caravana donde vive: oscura y con tonos rojos, deja a un lado todo aquello relacionado con los colores llamativos de los objetos de regalo.

Wonderfalls

Pushing Daisies (Criando malvas)

En este caso Bryan Fuller transporta mucho del peso de la serie en su campo más visual, especialmente en el cromatismo. La trama gira en torno a Ned, un joven pastelero con una vida normal a excepción de una cosa: puede tocar a un muerto y este renace. Esto lo aprovecha para trabajar solucionando asesinatos, hasta que se encuentra muerta a su amor de la infancia, Chuck. En vez de devolverla a la muerte tocándola otra vez la deja vivir para que empiecen una vida juntos, sin poder tocarse.

En ‘Pushing daisies’ el color se lleva a su máxima expresión contraponiéndose a la actitud cerrada y tímida de su protagonista. Se impregna de la felicidad de su amor de la infancia, que marca el punto de inflexión más importante en su vida. Chuck se impregna de este colorido con una actitud alegre acorde con el brillo de la imagen. Ned, en cambio, siempre va vestido de forma discreta y difícilmente lo veremos abrazando esta alegría, ya que se preocupa más para que no se conozca su poder. En estos dos casos, pues, Bryan Fuller consigue establecer una disonancia de personajes a través de su psicología trasportada en el plano cromático.

Pushing daisies

Hannibal

La serie ahora está emitiendo su última temporada, la tercera, después de conocerse su reciente cancelación. El caso de ‘Hannibal’ es paradigmático, ya que la expresividad de los colores no comporta una contraposición con los personajes, sino que implica el abastecimiento total del mal, de la oscuridad, por parte de los protagonistas en el plano de su realidad.

La historia es la relación entre Will, colaborador del FBI en los casos de asesinato más rocambolescos, y Hannibal, su psicólogo y a la vez también colaborador. Entre los dos prevalece una relación de amor-odio mucho más allá de la simple comprensión. Los dos son personajes marcados por una complejidad que ninguno de los anteriores tiene, ya que crean un tándem muy potente con carácteres que chocan y a la vez se atraen; el mal en ellos es intrínseco y no se puede alejar uno del otro.

‘Hannibal’ es la serie, cromáticamente hablando, opuesta a ‘Pushing daisies’. No hay color, no hay brillo; todo es oscuridad y contraste entre los espacios y los personajes. La actitud introspectiva de los personajes no se opone al entorno de luz y color, sino que son engullidos a una obscuridad permanente que realza este toque sofisticado y elegante de la ficción mediante la sobriedad. La cuestión es si esta obscuridad hace que los personajes sean como son, o son los mismos personajes los que proyectan su oscuridad y maldad interior hacia la realidad. Lo que es verdad es que la supresión del color, solo presente en ciertos espacios concretos y vestidos de personajes secundarios, supone una ruptura respecto a las otras series de Bryan Fuller. A partir de ahora veremos si en su nuevo proyecto televisivo, titulado ‘American Gods’ mantiene este tono oscuro y psicológico que ha funcionado en ‘Hannibal’.

Hannibal

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