Crítica de la season finale de Orphan Black

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Análisis tercera temporada Orphan Black

La tercera temporada de Orphan Black se ha hecho corta, pero intensa. Superando el shock inicial del último capítulo te das cuenta de que la temporada ha abarcado, como mucho, un mes en el tiempo. La amplitud de personajes y las líneas separadas de cada uno solo ha entorpecido las cosas. Acabo la temporada con la sensación de poca planificación por parte de los guionistas, que actúan tan impulsivamente como Sarah.

[Comienzan los spoilers]

Lo que les ha llevado a crear clones masculinos para repudiarlos al final y volver al tema de temporadas pasadas, la neoevolución. La season finale, a parte de con mucha pena, nos deja con un montón de preguntas que, seguramente, no contestaran en la próxima temporada.

Si me centro en el capítulo, no encuentro quejas. Ha sido un capítulo muy emotivo que ha conseguido juntar a todas las hermanas felices. Pero ¿cómo ha sido eso posible?

Sarah por fin tiene un plan con muchas opciones de éxito. Tras traer a la madre de Mr. S para que Cosima la hiciese pruebas y evitar que Castor y los neoevolucionarios se llevasen las pruebas, todo parece en viento en popa para Sarah que al final del capítulo ha podido finalmente encontrarse con Kira, dejándonos con una gran sonrisa en la cara al final de la temporada.

Aunque eso solo ha sido para los fans de Sarah, los seguidores de Cosima y Cophine no han acabado la temporada muy felices. Tras creer en la reconciliación con el beso Cophine en la cena, el clima toma aire de despedida y lo que todos pensábamos, se confirma: cuando Delphine llega al aparcamiento de DYAD alguien la dispara. No conseguimos ver quien es, pero está claro que Delphine sí sabía su identidad. Tendremos que esperar un año para saber quien y si el disparo es mortal o no, aunque tiene todas las papeletas de que sí.

Allison, por otra parte, está más feliz que nunca. Nos ha costado verla esta temporada: ha habido capítulos en los que ni salía y capítulos enteros para ella. Este capítulo, la hemos visto tranquila y volviendo a ser la maruja segura y controladora que, tras su enorme esfuerzo, que ha conllevado hasta entrar en el mercado de las drogas, ha ganado las elecciones al consejo escolar del lado de su marido, ahora inseparable, Donnie.

Por último, Helena ha comenzado el capítulo muy feliz. Se ha vuelto a encontrar con su novio Jesse. ¿Os acordabais de él? Posiblemente no, prueba de los fallos de esta temporada. En el aire está la sensación de que ha pasado como un año desde que Jesse y Helena se conocieron pero hará, a penas, mes y medio. Su aparición es un intento fallido de los guionistas de seguir una línea que, seguramente, no tendrán tiempo en las próximas temporadas de continuar. No han podido ni seguirla este capítulo pues mientras estaba con Jesse Allison le ha dejado un recado a Helena: Rudy. Por un momento, parecía que Helena caería pero al final Rudy ha acabado en el suelo cubierto de sangre. No sabemos si sigue vivo o Helena lo ha rematado, que es lo más seguro pues las hermanas se han propuesto acabar con Castor.

Aún falta una hermana, que no puedo asistir a la cena, no solo porque no estaba invitada si no porque está recluida en una casa. Al final del capítulo nos enteramos que Rachel está secuestrada por los neoevolucionistas con un ojo nuevo. Pero no acaba allí la cosa, la mujer que la retiene no es otra que su madre, la señora Duncan. Parece que el incendio no tuvo tanto efecto como se creía.

Si queréis saber como consiguió sobrevivir, si Rudy sigue vivo o cual es el próximo paso de Sarah tendréis que esperar hasta la cuarta temporada de Orphan Black.

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