Crítica película Submarine

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Una habitación levemente iluminada. La cámara empieza a moverse y vemos a un chico sentado junto a una ventana. Escuchamos a un narrador, que acaba su participación diciendo “Mi nombre es Oliver Tate”. Y de esta forma, empezamos a escuchar a Alex Turner:

De vez en cuando, el mundo del cine nos presenta una obra un poco diferente a lo que estamos acostumbrados. Algunos lo llaman cine de culto. Otros, simplemente películas poco conocidas. Pero todos coinciden en que son cintas que guardan cierta magia en su interior. Quizás el máximo exponente de este tipo de cine es la francesa Amelié, pero tras ella, vinieron otras como Big Fish, o la que nos ocupa hoy, Submarine.

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Es cierto que Submarine está muy influenciada por la obra de Jean-Pierre Jeunet, pero como es lógico tiene diferencias más que significativas. En primer lugar, trata temas más humanos con menos fantasía. En lugar de basarse en un desorden mental (como el que tiene Audrey Tautou), Submarine utiliza a un adolescente que ha madurado demasiado rápido y que mira el mundo de una manera más analítica.

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Y es que en esta película prima la realidad. Sí. muchas veces vemos como el protagonista fantasea con una situación o una persona, pero cuando vuelve a poner los pies en el suelo lo único que encuentra es la fría y dura realidad. Y es que a veces la vida no es perfecta.

De este modo, siguiendo la vida de Oliver, podríamos calificar la película como un drama cómico, que simplemente intenta buscar un poco la parte graciosa de las cosas malas que le pasan al protagonista, si bien es cierto que muchas veces buscan este momento cómico buscando la mezcla entre la madurez de Oliver en relación a su edad, junto a las situaciones en las que se ve envuelto. En algunas de las situaciones que se nos presentan, me recuerda en gran medida a El gran hotel Budapest, de Wes Anderson, en la forma que tienen de desarrollar y plantear lo que ocurre.

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Sin embargo, considero que el apartado en el que más destaca esta película es en la banda sonora, creada e interpretada por Alex Turner, el vocalista de los británicos Arctic Monkeys, que con canciones como Stuck on the puzzle o Piledriver Waltz (la cual fue versionada por el grupo para su disco Suck it and see) hacen que la película adquiera, si cabe, aún más personalidad, ya que las versiones acústicas le vienen como anillo al dedo.

Si te gustó Amelié y te gustó Big Fish, es bastante probable que Submarine te parezca una película más que correcta, con momentos y frases que te sacarán una sonrisa.

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