Análisis sin spoilers de la película Tenet

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No trates de entenderla, siéntela

Prometo que lo he intentado, me he pasado dos horas tratando de disfrutar y entender de forma meridianamente aceptable esta película, pero creo que son dos cosas muy distintas e incompatibles, al menos si no tienes dos o tres Máster en física, matemáticas, cine y Nolan.

No sé qué tipo de crítica me va a salir, ni si la entenderé o la entenderéis, pero lo voy a intentar, mientras trato de quitarme el dolor de cabeza tomándome un par de Gintonics. Si Nolan pretendía eso, lo ha conseguido. Si pretendía que al salir del cine pensase que todo está al revés o no saber si soy yo o estoy invertido, lo ha conseguido también.

Este filme te taladra la cabeza y lo hace con un caótico bucle narrativo, un montaje sonoro martirizador y una edición multicapa difícil de metabolizar si no consumes estupefacientes regularmente.

Ahora bien, hay que reconocer el hecho de que su cine sea absolutamente absorbente, apabullante y a veces inaudito. Hay que valorar en muy alta estima que es un maestro de la escenografía y del impacto. Sus películas para bien o para mal sorprenden y, pese a que en este caso encontramos un híbrido enrevesado de cosas ya conocidas, sin duda consigue descolocarte mientras tratas de encontrar tu sitio en ese bucle infinito que propone.

Pero vayamos un poco atrás en el tiempo, nunca mejor dicho. No ha sido beneficiosa tanta campaña al vuelo, tanto baile de fechas, tanta expectativa, tanta esperanza y tanta publicidad fomentando la intelectualidad o complejidad de esta cinta. O quizás sí. Entendiendo por beneficioso la búsqueda de una recaudación taquillera a la altura de las circunstancias.

El que parecía iba a ser el Santo Grial del regreso del cine de relumbrón en la era del Covid-19 tal vez llegue en el peor momento imaginado por sus productores y director, pero pocos momentos le quedan a corto y medio plazo para elegir; y su espera se ha hecho tanto de rogar que casi llega a exasperar al público.

Ahora bien, el beneficio perdido de su elevado esfuerzo publicitario topa de bruces con su malograda comparativa personal y su escaso peso en el cine de profundidad intelectual. No, pese a que nos han vendido todo ese manantial de sabiduría científica, Tenet es un fuego de artificio híper potente y visualmente abrumador, que goza de la suficiente narrativa como para soportarlo, pero no va más allá.

Es una muy buena película de acción, una extraña película de espionaje y una ambigua película de viajes en el tiempo. Se acerca más al ‘sobradurismo’ y pomposidad de un Misión Imposible, mezclado con James Bond y Regreso al futuro; que a Inception, para decepción de los aférrimos.

Sí, hay que estar muy atento para pillar los detalles individuales y generales (con incluso algún revisionado más a ser posible), como nos ocurría en su día con Matrix o las ‘nolanescas’ Interstellar y la mencionada Inception (Origen), pero no hay un ejercicio sustancial y filosóficamente honorable que vaya a perdurar en la memoria del cinéfilo o cinemero más exigente.

Uno de los principales acuses es la carencia de profundidad en la construcción de los personajes, que sin faltas ni defectos notorios, no son más que una recreación superficial al servicio de la trama. Estereotipos archi utilizados: la chica en apuros, el malo malísimo, el amigo del protagonista y el héroe de la película.

En cuanto al reparto, en el que destacan John David Washington (el hijo de Denzel), Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Dimple Kapadia, Michael Caine o Kenneth Branagh, se esmeran por hacer lo que se les pide, pero tampoco van más allá. No hay ninguna excelencia tipo Heath Ledger (El caballero oscuro) o Guy Pierce (Memento).

El otro punto negativo, a mi parecer, es la elaboración de una trama por momentos incongruente o desquiciante, por más que queramos llenarla de tertulias machaconas con ínfulas de grandilocuencia en las que el director británico parece querer regodearse como guionista.

Pero no me entendáis mal, no estoy despreciando su trabajo. En el otro lado de la moneda tenemos la firme solidez de Nolan en cuanto a escena y estética se refiere. No se puede cuestionar su gusto y estilo personal por la imagen.

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Con su habitual director de fotografía Hoyte Van Hoytema, nos regala un solemne y sofisticado escaparate capaz de imbuirte y seducirte durante más de dos horas. Domina como pocos las técnicas digitales y acaba realizado unas escenas inversas bastante impactantes e interesantes desde el punto de vista del rodaje. Apetece y mucho ver cositas de making off.

Pero no es eso lo que buscábamos algunos inconscientes como yo. Queríamos más manteca cinematográficamente hablando. Nolan se había convertido en el creador del Blockbuster que luchaba contra la superficial y comercialidad hollywoodiense.

Este grandísimo cineasta era el tipo de la magnificencia narrativa de Memento, de la intensidad emocional y filosófica de Interstellar, de la retorcida intelectualidad de Origen, de la profundidad histórica de Dunkerque, e incluso el dueño y señor de la oscuridad más sugestiva de Batman.

Pero, como dice en Tenet: ‘El pasado es el pasado’

Tenet no está a la altura de estas maravillas. Su obstinación por enrevesar la trama y por sofisticar algo superficial, le ha llevado a bajar, posiblemente sin darse cuenta, un par de escalones de calidad en su cine.

Puede que prescindir de los servicios de otro guionista más, del compositor Hans Zimmer y el editor Lee Smith, habituales colaboradores del director, en detrimento de la editora Jennifer Lame (Hereditary) o el compositor Ludwig Göransson (Creed o Black Panther), haya tenido algo de influencia. Sin desmerecer sus aportaciones, nada deshonrosas.

Pero ojo, con esto no digo que el resultado sea malo, porque Christopher Nolan es muy bueno, y mantener un nivel de 8 u 8,5 es arduo complicado. Esta no va a tener más de un 7 en mi inexperta valoración personal, pero si puedo afirmar que Tenet no es la salvadora ni la revolución de nada.

Eso sí, es un cine muy disfrutable, y más aún en esta época agitada que nos toca vivir y de la que sin darte cuenta te olvidas al sentarte en la butaca. Y eso, es muy meritorio. Ahora bien…

¿Qué es Tenet?

Es demasiado pronto para hacer spoilers o comentar conceptos sobre la trama. ¿Es una persona, un objeto, un lugar, un pensamiento…? Tengo cierto aprecio a mi vida y no quiero recibir cartas de amenaza en mi buzón por contar algo que no deba.

Lo único que puedo decir es que este palíndromo fuego de artificios que desencadena la palabra Tenet, es un laboratorio de encrucijadas y paradojas conceptuales sobre el espacio tiempo, una alquimia temporal que trata de contar un relato de espionaje a través de los tópicos del mismo: la guerra fría, los rusos, los americanos, la posible Tercera Guerra Mundial, las armas, la tecnología y el apocalipsis.

«Lo único que tengo para ti es una palabra: TENET. Abrirá las puertas correctas y también algunas que no lo son. Empléala con cuidado».

Todo lo demás, es cosa vuestra. Palomitas, refresco y cine. ¿Hay que ir a ver Tenet? Pues sí, claro, no hay motivo para no hacerlo. ¿Será Tenet la gran película por la que se recuerde a Nolan o el cine del año del Coronavirus? Pues no.

Ducho todo esto, comprendo perfectamente que no hayáis entendido nada de lo que he dicho. Yo aún trato de entender, y lo único que saco en claro es que debería haber atendido más en clase de física en el instituto.

Para todo lo demás, Seriemaniac.

Trialer final extendido de Tenet. 

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