Análisis del final de Mr. Robot

En plena guerra catódica y con los frentes abiertos de Apple TV y Disney+ la serie Mr. Robot ha echado el cierre casi sin hacer ruido. Una temporada 4 magistral que pone el broche de oro a una serie tan experimental como imprescindible. ¿Nos ha regalado Sam Esmail el mejor final de una serie?

Mr. Robot fue perdiendo seguidores con el paso del tiempo, todo el mundo decidió asomarse a ella con el estreno de su primera temporada. Muchos decidimos entrar en su juego y nos dejamos llevar por su puesta en escena y sus efectismos visuales. Una serie de autor que muy pronto fue catalogada con notas altísimas en portales especializados. Esto era solo el comienzo.

Desmontando Mr. Robot

La serie no era solo un experimento visual impactante, con los primeros compases fuimos descubriendo a uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de lo que llevamos de siglo: Elliot Alderson.

Una suerte de Dexter Morgan que incluso tenía un archivador con trofeos de sus víctimas, las cuales habían sido hackeadas en pos de una batalla más grande: derribar el status quo establecido, ese 1% del 1% de la población que controla el mundo en la sombra.

En definitiva, un personaje bipolar envuelto en conspiranoias. Todo ello siempre al servicio del gusto por la exquisitez visual. Serie de culto al canto.

El desenlace de la primera temporada añadía además un giro de guion que nos dejó a todos con la sensación de hallarnos ante algo grande, muy grande. La segunda temporada aunque también buscó un golpe de efecto narrativo se diluía en tramas menos atractivas. En la tercera, en cambio, la serie hizo aguas por el enmarañamiento de las tramas combinadas con pasajes lynchianos y bizarros.

La cuarta temporada de Mr. Robot recupera el pulso de la serie. Vuelve a sus orígenes y para profundizar en la idea que subyace a toda la serie: el análisis de la personalidad de un personaje carismático que lucha irrefrenablemente con su condición psíquica.

Nunca se había visto tan de cerca la labor que un hacker puede desarrollar, pero lo que nos cuenta Mr. Robot es en realidad la lucha diaria de una persona que se halla encerrada (casi de forma literal) en una mente compleja, atormentada por un trastorno de personalidad grave. Un sociópata de manual con miedo a relacionarse debido a una infancia traumática.

La infancia, nos guste o no, nos marca en gran medida. Nuestra personalidad y nuestro cerebro no se encuentran plenamente desarrollados por lo que cualquier pequeño acto o circunstancia nos puede marcar de por vida sin nosotros saberlo. Más aún si tenemos la mala suerte de vivir un episodio traumático.

La sombra de los malos tratos atenaza la personalidad de Elliot. Su mente brillante busca una vía de escape a través de la manifestación de diversas personalidades que intentan esconder a toda costa los traumas del pasado. La figura protectora de un padre (Mr. Robot), el cariño de una madre o la ingenuidad e inocencia de ese niño que algún día fuimos.

Cuando los problemas de nuestra infancia no son tratados, tarde o temprano saldrán a la luz. Lo harán devorando todo, cualquier resquicio de nuestra personalidad. Es sano llorar y atravesar un proceso de duelo psicológico para que la mente pase página y siga funcionando con normalidad.

Elliot Anderson Mr Robot

Un viaje por la mente de Elliot

En esta última temporada de Mr. Robot hemos asistido a un sorprendente e insólito viaje por la mente de un personaje protagonista. Con un nuevo giro de guion que supera con creces el espectacular desenlace de las temporadas 1 y 2. Algo solo posible si se tiene el talento de Sam Esmail, el responsable absoluto de la serie.

Elliot, nuestro Elliot, no es más que el reflejo de una nueva personalidad más del personaje. Otro subterfugio que representa las ansías de volar del Elliot más aburrido y anodino que vemos en esa especie de realidad alternativa o palacio de cristal en el que ha estado encerrando todo el tiempo sin nosotros saberlo. Una vuelta de tuerca fascinante.

Nuestro Elliot de capucha y sudadera negra representa los deseos del Elliot aburrido: sus ansias de poder, sus aires de grandeza, su pasión por la aventura, su valentía más oculta.

Quizás el supuesto (a la postre subterfugio narrativo) de que la máquina de White Rose desplegara dos realidades alternativos hubiera sido un final demasiado arriesgado. A mí me hubiera encantado pues soy un fan incondicional de todas las historias que abordan este supuesto científico. (Si te gusta este tema no te pierdas películas como Another Earth, I Origins o Primer).

Darlene de la serie Mr. Robot

Darlene, siempre Darlene

Pero no, en Mr. Robot nada es lo que parece y de nuevo Esmail nos brinda un último tirabuzón para redondear una serie de 10. Esa realidad alternativa es un metáfora para presentarnos al Elliot original (el aburrido) encerrado por su propia mente en un mundo seguro y anodino, de un color jersey gris. Un mundo casi perfecto de no ser por el pequeño detalle de que falta aquello que lo mantiene atado a la realidad (por dura que sea esta): Darlene.

Darlene es un personaje vital en la historia que cuenta la serie. Su ser más querido, la única que lo entiende y que mantiene a Elliot en contacto con la realidad verdadera. Su amor incondicional —solo la familia y los lazos de sangre consiguen este tipo de vínculo— es lo que mantiene a flote los últimos resquicios de la verdadera personalidad de Elliot.

La canción Mr. Roboto del episodio final

En la blogosfera seriéfila había mucha guasa sobre el nombre de la serie y una mítica canción de la banda Styx llamada Mr. Roboto. Una canción que denunciaba la presión política a la que se estaba viendo sometida la música, en concreto, el rock and roll.

En la canción, se describe una distopía en la que un prófugo de la justicia lideraba un movimiento para recuperar la música rock, prohibida por el actual sistema político.

Toda una declaración de principios cuya vocación nos recuerda a la FSociety de Mr. Robot. Sam Esmail, que nunca da puntadas sin hilo, decidió hacer un guiño al fan service integrando la canción en el último episodio de Mr. Robot. Su mensaje, era bastante vaticinador. Una muestra más de que Esmail no ha dejado nunca nada a la improvisación pues ya tenía todo pensado desde el principio:

«Solo soy un hombre que necesitaba alguien y algún lugar donde esconderme para mantenerme con vida».

«Solo soy un hombre que necesitaba alguien y algún lugar donde esconderme para mantenerme con vida».

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Conclusiones finales

Sam Esmail ha creado una serie personalísima desarrollada en cuatro actos. Exactamente el número de temporadas que ha necesito para desplegar su particular estudio sobre la personalidad. Nada de estiramientos absurdos ni crear nuevas temporadas en función de las cifras de audiencia. Eso no va con Esmail que sabe combinar como nadie las reflexiones más interesantes con las tramas atractivas y un desarrollo visual de arte y ensayo.

Desde las tipografías hasta la música todo ha sido elegido al detalle por este genio que crea proyectos muy personales. No en vano la serie es 100% Esmail, por ello escribe y dirige cada episodio.

Posiblemente tendrá que pasar el tiempo para que Mr. Robot sea valorada en su justa medida. Ahora todo está impregnado por la sombra de Juego de tronos, The Mandalorian u otras tantas series. Pero Mr. Robot —al igual que hizo Breaking Bad— ha usado la naturaleza del medio televisivo para desplegar todo el potencial que puede tener un personaje fascinante.

Todos convivimos con nuestras voces y fantasmas. Todos tenemos un continuo debate interno con nosotros mismos. Como en la peli Al Revés, nuestro cerebro debe mediar entre los intereses encontrados de nuestros miedos, angustias, deseos, recuerdos. Eso es lo que nos ha mostrado Mr. Robot a lo largo de las cuatro temporadas. Esa lucha constante que todos mantenemos con nosotros mismos…

¿Qué os ha parecido Mr. Robot? Comparte tu opinión dejando un comentario.

baby yoda triste

Canción Mr. Roboto

11 Comentarios

  1. concuerdo en que Mr Robot y Breaking Bad, son dos series de culto e imperdibles en cualquier amante de series, pero la diferencia creo yo fue el final, el final de B.B. en mi opinion fue un poco lenta y aburrida , sabiamos que Walter debia morir, pero de una forma mas emocionante, creo yo, o tal vez quisieron demostrar el final al cual todos estos narcos estan llamados, sobe todo en sus familias. Pero Mr Robot con su final fue EPICO Y MONUMENTAL, en el sentido que casi en los ultimos minutos del ultimo capitulo, recien te revelan todo lo que significo la serie, y te reeplantea, nuevamente toda la serie, porque ya teniamos una idea o algo de idea de como podria ir la serie, pero al final, BANG , ES otra cosa completamente diferente a lo que pensabas y te obliga a ver nuevamente la serie para verla ahora si desde otra perspectiva y entrenderla un poco mejor . Creo que fue el mejor final de una serie que no e visto desde hace tiempo. Gracias Sam

  2. Mr Robot es aún mejor que Breaking Bad. No trata de caer en el estiramiento de la trama y además los recursos que usa en cada capítulo son simplemente espectaculares… el capítulo en el que asaltan los servidores del banco de Chipre, el capítulo 405 es prácticamente mudo. Ningún personaje principal habla!!!! Como juega todo el rato con la posición de la cámara… rompe el esquema habitual continuamente: en los planos principales, cuando enfoca a los personajes a la cara, normalmente se deja el espacio vacío en el lado al que se mira… en Mr. Robot no!!!! Siempre quedaba detrás de la cabeza, para producir un efecto estraño… y en el capítulo final, cuando «Mastermind» se despierta en la ilusión… todos los coches son blancos!!!! Excepto… el suyo propio!!!!

    Y no digamos la máquina. Te sueltan que Whiterose se ha inventado una máquina para cambiar la realidad. En otra serie podrías decir «ya están buscando una chorrada para prolongar la trama». Pero en esta no… van matando uno a uno a los personajes principales, a esos personajes a los que le tienes cariño (a mi lo Angela me dejó paralizado!!!!) y entonces aparece la loca china esa con su paranoia y piensas… y si es verdad? Y si de verdad se inventó algo… y entonces todo explota y Elliot se despierta en el mundo soñado por el, con sus padres vivos y a punto de casarse con el amor de su vida… y piensas «si, la loca china lo hizo» y te quedas a cuadros: pues no, en realidad es todo más grande de lo que parece, la máquina era lo de menos!!!!! Era una excusa para contarnos la verdad última de Elliot y que esa revelación fuese sorprendente.

    Por que… y ese es otro gran acierto de la serie… lo han equilibrado todo muy bien. En general cuando una serie se prolonga de más, para poder aumentar los capítulos, los directores se suelen sacar un as de la manga… en esta no, en esta la información se ha ido soltando desde el principio, como si toda la trama ya estuviese decididia desde el primer capítulo!!!

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