Análisis sin spoilers de la serie Cristal Oscuro: la era de la resistencia

Thra vive en una elaborada mentira. El mundo gobernado por los crueles Skeksis mantiene un precario equilibrio entre las diferentes razas sostenido por la servidumbre “voluntaria” de los Gelfling, las bondadosas criaturas que ignoran como sus amos se aprovechan del cristal (que es la misma esencia de Thra) para perpetuarse en el poder y en la propia existencia.

¿Quién nos iba a decir que en pleno año 2019 iban a aparecer un montón de marionetas para regalarnos un mundo de fantasía, aventura y magia como el que nos ofrece la nueva serie de Netflix? Cristal oscuro: la era de la resistencia es un curioso hibrido de dos formas de entender los efectos especiales y, por ende, de crear un maravilloso mundo de ficción: la tradicional de marionetas y títeres para los personajes que bebe de la peli original de Jim Henson de 1982, más un moderno CGI que vemos sobre todo en paisajes y escenas de acción.

Lo primero que llama la atención de Cristal Oscuro: la era de la resistencia es (evidentemente) el espectacular trabajo de artesanía que hay detrás. Esta es una serie que llena los ojos y el corazón, y lo hace a través de unos “muñecos” que son casi como los del original, pero que gracias a la técnica nos llegan con una mayor expresión y realismo. Para muchos (entre los que me incluyo) el visionado en su día de la película de culto de 1982 resultó una experiencia cercana al trauma. El Thra de la cinta de Henson era un mundo oscuro y decrépito plagado de criaturas creepy que te metía en miedo en el cuerpo.

En cambio, la serie de Netflix adopta el rol de precuela para explicar cómo ese mundo tenebroso y en descomposición se fue al garete de tal manera, por lo que los diferentes espacios, la propia naturaleza, el castillo de los Skeksis o las aldeas en las que viven el resto de criaturas tienen un aspecto mucho más luminoso y vivo respecto al que conocíamos. Aquí hay color y belleza, aire limpio que respirar e infinitos cielos azules.

Los primeros episodios pueden resultar algo confusos a la hora de adentrarnos en el hermoso mundo de Thra. Encontramos aquí muchos personajes, variadas razas y clanes de extraños nombres, diferentes localizaciones, distintas motivaciones y una mitología que se va conformando con el paso de los capítulos mediante pequeños detalles que finalmente crean un mundo de lo más atractivo.

La trama se alimenta, nunca mejor dicho, de la relación entre las dos razas apuntadas: los Skeksis, que son una especie de pajarracos gigantes antropomorfos con un serio problema epidérmico, y los Gelfing, los pequeños medio humanoides/medio elfos que les sirven. Tras una serie de revelaciones, un grupo de Gelfling iniciará una rebelión contra la tiranía de sus amos, encabezando un enfrentamiento que puede traer consecuencias catastróficas para el mismísimo planeta.

Cristal Oscuro: la era de la resistencia no inventa nada realmente nuevo ni fresco. Nos presenta un rico mundo de fantasía a través de un viaje de una serie de héroes con el firme objetivo de derrotar a las malévolas fuerzas del mal, ayudándose para ello de una serie de roles clásicos en este tipo de aventuras (el bueno, el malo malísimo, el traidor, el trepa…), revelaciones y demás leyendas y objetos mágicos que harán las delicias de los aficionados al género.

Otro punto a destacar, si veis la serie en versión original, es el sinfín de voces conocidas que nos encontraremos. En el extenso reparto tenemos nombres  como Mark Hamill, Lena Heady, Helena Bonham Carter, Taron Egerton, Anya Taylor Joy, Jason Isaacs o Simon Pegg. Precisamente este último, el protagonista de la célebre trilogía del Cornetto, presta su voz al Chambelán, un retorcido Skeksis que va ganando peso en la trama hasta erigirse en mi personaje favorito de la temporada.

La palabra definitiva para describir a Cristal Oscuro: la era de la resistencia es encanto. Más allá de lo original de su propuesta a nivel visual, y a pesar de transitar por sendas ya recorridas, la serie dirigida por Louis Leterrier (el tipo de la saga Transporter) y producida por la compañía Henson es un regalo para los sentidos. No es fácil crear (en este caso transformar y ampliar) un mundo de fantasía con tal alto nivel de detalle estético y mitológico, un mundo que funciona bajo otras reglas, que atiende a otras necesidades.

Cristal Oscuro es especial. Posee la fuerza de la imaginación, la capacidad para maravillar, para abandonarse a otros mundos que están mucho más allá del nuestro. Un viaje excitante y también sufrido, una ficción adulta que trata temas como la rebelión contra las injusticias, el cuidado del medio ambiente, la amistad, el amor o la crueldad. Una aventura imprescindible.

 

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