Crítica episodio 2×01 The Rain

The Rain llega como agua de mayo a Netflix

The Rain, una de las series escandinavas (danesa) más vistas en 2018 vuelve un año después a Netflix con su segunda temporada. La plataforma streaming apuesta cada año por darle cancha a sus producciones europeas con la sana intención de conquistar el mundo, y lo cierto es que no les está yendo nada mal la mayoría de veces.

No en vano, pronto llegará también la renovación de serie alemana Dark, así como la quinta temporada de la británica Black Mirror. En esa línea de desarrollo, el ambiente nórdico se está instaurando también con fuerza en el panorama seriéfilo de cada trimestre.

Pero hoy se ha estrenado The Rain, y aunque lo cierto es que llueve mucho menos por ahora, la serie no ha perdido su estética visual gris, metálica y húmeda, ni tampoco el carácter agónico, como tampoco ese existencialismo que mezcla el género juvenil con el scifi, tomando una situación apocalíptica como terreno de juego. Quien haya visto la primera temporada ya sabe a qué me refiero.

Esta nueva sesión de seis capítulos empieza con un flashback que nos retrotrae a la primera lluvia, en una escena que apela al melodrama emocional y que acaba fusionándose con vigor y efectividad con el coitus interruptus que supuso el final de la primera temporada.
Tardas apenas dos segundos en darte cuenta de por dónde irán los tiros. Rasmus, interpretado por el joven Lucas Lynggaard, es el eje fundamental de todo como así se preveía, y portará sobre sus hombros la pesada carga de ser el virus y el antídoto, el fin de todo y la salvación.

-Hay que encontrarlo antes de que aprenda a dominarlo.

La segunda mitad del capítulo amplía el espectro narrativo, y comienza a entrelazar con más profundidad la búsqueda de una explicación para el origen del virus con el aspecto conspirativo que plantea la serie, trasladando la tensión melodramática hacia una sensación más cercana al thriller.

Ya en la primera temporada algunos aprendimos a tomarnos las incoherencias y los vacíos argumentales como algo más propio de la intriga que del error. De no ser así, hubiese sido imposible darle credibilidad y fuerza a nada de lo que sucede y cómo sucede. El truco estaba en centrarse en esa otra parte de la serie, la que habla de la naturaleza humana, de la forma en que nos relacionamos, de cómo cada uno de nosotros nos sentimos y actuamos ante diversas situaciones y de cómo afecta a nuestros valores un contexto social u otro.

Sigo agradeciendo que el factor juvenil no haya sido utilizado para caer en el petulante recurso del romance barato, sino para labrar más aún el terreno emocional y crítico de las tramas así como del perfil de los personajes.

Este último otro de los aciertos de la serie. Sin salirse de los estereotipos sí que consigue definir un rol muy dispar y marcado en cada uno de los protagonistas. Aunque Lucas y su personaje son la clave de toda la trama, sin duda ella, Alba August (interpretando a Simone), es la que conduce constantemente el volante de la historia.

Igual que en la anterior temporada, el rodaje sigue siendo muy europeo, lo cual es sinónimo de austeridad pero también de efectividad. Este primer episodio de la segunda temporada está correctamente ejecutado a nivel técnico, y los diálogos no caen en el sopor ni en la excesiva simpleza.

Falta por ver si la construcción de los capítulos siguientes de la segunda temporada de The Rain y la estructura global de la temporada consiguen mantener la línea ascendente de la primera, con una buena mezcla de acción, tensión y especulación.

Por lo pronto, siguen teniendo claro que este tipo de historias y guiones se mantienen vivos gracias a los cliffhangers finales, y lo demuestran con ese implosivo final del primer capítulo.

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