La historia jamás contada de El gordo y el flaco (Stan y Ollie)

Reinventarse y adaptarse a los tiempos o ser fiel al estilo de uno mismo ¿Qué camino debe escoger el artista? Pues quizás ambos sean igual de dignos y honorables. Stan y Ollie es un biopic en forma de homenaje que se centra en el ocaso de la pareja cómica de El gordo y el flaco (Stan Laurel y Oliver Hardy). Un período de su vida bastante desconocido ya que su esplendor es lo que pasó a la memoria histórica del séptimo arte. Y es precisamente en esa dicotomía donde se distingue este metraje.

Comienza en 1937, presentando de soslayo y de forma introductoria a los artistas en pleno auge mediático, para que diez minutos después se trasladen a los años cincuenta para narrarnos con ternura, amabilidad, luminosidad e inocente gracejo la parte final del dúo cómico que sentó las bases del humor en pareja.

Siguiendo la inercia de grandes como Charlot, Keaton o Lloyd, añadieron el cuadrado a ese humor disparatado, inocente y absurdo que incluso medio siglo después han copiado humoristas de nuestra época como Tip y Coll, Faemino y Cansado, Cruz y Raya o Martes y trece…

Pero, y aquí es donde más se disfruta la película, con esta historia nos damos cuenta de que el verdadero humor no es un oficio sino un modo de vida. Stan y Ollie no trabajaban de cómicos, sino que eran cómicos y vivían con pasión y humor cada paso que daban y con cada persona que se cruzaban. Sin embargo, en ese gesto risueño el dolor también tiene cabida. Y es que llega un momento en la vida de todo artista en el que ya no despiertas interés y, sobre todo, porque la edad es una afilada lanza que nos acaba alcanzando a todos, poniendo a flor de piel incluso nuestros principios y valores más sólidos.

El ritmo suave y progresivamente melancólico marca el tono de una cinta compuesta por una maravillosa fotografía fija y numerosos planos secuencia que aportan gran teatralidad visual a la escena.

Como consecuencia a todo ello, encontramos un filme conmovedor, revelador y divertidamente sobrio protagonizado magistralmente por Steve Coogan y John C. Reilly Su interpretación rebosa física y química en la mimesis con tan emblemáticos personajes, y son ellos quienes absorben la totalidad del peso de la película. Algo que define sin duda la carrera escénica de Laurel y Hardy, Stan y Ollie, El Gordo y El Flaco.Compartieron tanto durante tanto tiempo que sabían más el uno del otro que de sí mismos, y esa es la clave para que una pareja sobrevivir a todo y todos:

Necesitarse y respetarse. Todo lo demás queda entre bambalinas porque en el escenario, pase lo que pase el show debe continuar, al menos una última vez.

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