Crítica de la película Dogman sin spoilers

Hoy analizamos sin spoilers la película Dogman. Un drama del extrarradio marginal romano que acaba siendo el cruento diario de un extorsionado.

Rompiendo casi todas las barreras del thriller, este relato sucio consigue combinar una fotografía y atmósfera verdaderamente sublimes, hasta el punto de fusionar ciertos elementos del western con matices post apocalípticos y noir urbanos gracias a la milimétrica utilización de los planos y de la iluminación.

En el apartado sonoro, la sutileza es un factor determinante para complementar una escena corrosiva, agria y deprimente.

Matteo Garrone, director de otros filmes similares como El Taxidermista, Gomorra o Primer Amor, sabe utilizar la condición humana. Sabe captarla con la cámara y con guiones bien trenzados para ofrecer al espectador una sensación oscura y decadente de la realidad. La realidad, en definitiva.

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De ahí, que esta cinta abunde en aspectos como la debilidad, la violencia, la psicopatía, la rabia, la venganza. Como buen italiano, la droga y la mafia acaban jugando un papel, sino fundamental del todo en la trama, sí contextual.

Garrone baja de nuevo a los suburbios para explicar esa peculiar forma de vida en la que las normas de los barrios se instauran en base al tipo de delincuentes que conviven con los vecinos. Una especie de ciudades sin ley, en donde el honor y la traición tienen una ambigua relación contractual.

Es cierto que este director convierte sus películas en extrañas sesiones de desaliento. Por una parte te atrapan, y por otra te dejan una ligera sensación de no saber hacia dónde va todo, la cual puede llegar a confundir. Pero sin duda lo que no resulta es indiferente, y conecta con la realidad como si de una fábula brutal se tratase.

Esa conexión la traslada también a la relación entre los personajes. Sin ser un reparto muy sólido, exceptuando la magistral interpretación de Marcello Fonte, no requiere de grandes diálogos o memorables escenas para conformar con claridad un escenario creíble, firme y contagioso.

Dogman es tan lacónica como brutal; y lo ves venir, quieres verlo venir. Un poco al estilo del thriller Argentino, abierto, psicológico, desalentador e intimista. Si me permitís la recomendación, he visto algunas escenas en versión original subtitulada y gana bastante respecto al doblaje en español.

Para acabar, citaré a mi esposa, a quien le vino esta sentencia a la cabeza nada más acabar la última escena de Dogman: ‘Muerto el perro se acabó la rabia’. Más que acertada reflexión final para una resolución de los acontecimientos que quien más o quien menos ya venía deseando casi desde el principio.

Otro de los aspectos que Matteo Garrone trabaja bien: es capaz de crear en el espectador una necesidad que hasta que no ves cumplida no descansas, y eso por ende acaba conduciéndote inexorablemente hacia una recompensa fílmica.

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