Ceremonia de Los Goya 2019

El reino de los campeones

Bien podría titularse así la trigésimo tercera edición de los Premios Goya. Una gala extensa que no se hizo pesada, una gala reivindicativa que no fue pedante, una gala que (valga la redundancia) hizo gala de la diversidad y de la integración.

Puedes consultar la lista completa de ganadores en este enlace de El País: listado completo de ganadores 33º Edición Goya

De modo que, si quitamos algún que otro error de realización, algún que otro discurso soso, algún que otro chascarrillo flojo y algún que otro premio inmerecido (a mi parecer), nos queda una ceremonia bastante correcta, dinámica, lúcida y (aludiendo a términos cinematográficos) muy taquillera; ni más ni menos que el 26% de share, la más vista de los últimos nueve años.

Para colmo, tuvimos vivitos y coleando a Groucho Marx, Fernando Fernán Gómez y un honorífico Narciso Ibáñez Serrador. Ah, y la esperadísima cantante Rosalía; que junto con Rozalén, Amaia Romero y Judit Neddermann pusieron la voz cantante de la noche. Eso sí, con un patinazo inicial del que solo sale airosa la ex triunfita Amaia con una desacertada (para mi gusto) versión de las cuatro canciones nominadas a Mejor canción original. Por suerte, el bueno de James Rodhes puso sus manos al servicio del piano para darle virtuosismo a la velada.

Si sacamos de la ecuación el pasillo de las estrellas por la alfombra roja, en donde el rojo, negro y blanco primaron sobre lo estrafalario o excéntrico y nos vamos directos a los premios, debo decir que salvo un par de sorpresas nimias, el pescado estaba todo vendido y los cabezones circularon más o menos como estaban previstos.

La cinta Carmen y Lola, repleta de caras nuevas, de minorías y mujeres junto con la murciana Eva Llorach, con el merecido Goya a la mejor actriz revelación por ‘Quién te cantará’, encabezaron el discurso feminista y femenino, secundado por el presidente de la academia Mariano Barroso.

Los Goya artísticos, técnicos y de producción fueron recogidos por ‘El hombre que mató a don Quijote’, ‘La sombra de la ley’ y ‘Superlópez’ con el Goya a los efectos especiales; categoría que en España aún sigue teniendo poco interés cinematográfico.

Para los Goya relevantes, ‘El Reino’ de Sorogoyen con siente y ‘Campeones’ de Fesser con tres, fueron las dos cintas que coparon los focos en la noche sevillana. Puedes leer la crítica completa de El Reino pulsando en el enlace.

No era de extrañar que el pastel se lo comiesen entre ellos dos, pero me queda el mal sabor de boca de no entender bien el Goya a la mejor canción para Coque Malla y a la Mejor película.

Campeones’ merece toda mi admiración y sin duda la recaudación de taquilla lo ha demostrado este año, siendo la película española más vista, pero sinceramente soy de la opinión que ‘El Reino’ es cinematográficamente hablando la mejor película española del año. Pero ojo, ahí queda la impagable labor de integración del cine español, el emotivo discurso que nos llegó a todos de Jesús Vidal y las mágicas intervenciones del equipo Los Amigos.

Otra de las sorpresas fue el Goya a la mejor actriz, que cayó en manos de Susi Sánchez por ‘La enfermedad del domingo’, una película compleja y no apta para todos los públicos, pero que sin duda deja pose y que supuso que su protagonista le arrebatase el premio a Penélope Cruz, por ‘Todos lo saben’, sin duda la gran derrotada y olvidada de la noche con cero premios de ocho nominaciones.

Lo que casi podría tildarse de sorpresa, fue que por fin, tras ocho nominaciones, Antonio de la Torre, por la sublime interpretación en ‘El Reino’, pudo levantar por primera vez su cabezón al mejor actor protagonista.

En el patio de butacas, salvo por algunas ausencias como Bardem o Banderas, estaba lo más granado del cine español, incluido un Almodóvar que este año solo pudo recoger un homenaje a los 30 años de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’; y un Bayona que con ‘Jurasic World’ ha logrado ser el director de la tercera película más taquillera del mundo en 2018.

Eso sí, este año, la pareja de cómicos que presentaban la ceremonia ha funcionado. Sin alardes, sin excesiva carga humorística y con un saber hacer avalado por la experiencia de ambos en solitario y juntos, han completado una intervención que aunque no sea memorable por lo excelso, tampoco lo será por lo desastroso.

Ah, sí, Roma también ganó el Goya a Mejor película iberoamericana. Esto no era sorpresa. Nos vemos en los Oscar en unas semanas.

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