Crítica de Vengadores: Infinity War

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Crítica sin spoilers de Vengadores: Infinity War

Me estrené en esto del cine de superhéroes (como la mayoría de mi generación) con el Superman de Donner y Reeve y sus secuelas. Después vino el oscuro Batman de Tim Burton y Keaton, el pastiche multicolor de Schumacher, el Spider-Man de Sam Raimi y los X-Men de Bryan Singer con Hugh Jackman e Ian McKellen, entre otros, a la cabeza. La aparición de estos tíos y tías con superpoderes “en mallas” fue escalonada, dilatada y no exenta de vergonzantes títulos que no merece la pena nombrar, más bien olvidar. Con Chistopher Nolan se dio un salto de calidad e intenciones con su magnífica trilogía de El caballero oscuro, mientras un tipo llamado Kevin Feige se ponía al mando de un ambicioso proyecto de Disney y Marvel Studios cuya primera piedra en el camino fue el Iron Man de Robert Downey Jr y Jon Favreau. Aquello fue el comienzo de todo, el inicio del universo cinematográfico más exitoso (con permiso de Star Wars) del cine, universo que tras 10 años y 19 películas, decenas de héroes y villanos, estrena la que está destinada a ser la joya de la corona del cine superheróico marvelita. Ya tenemos en las salas Vengadores: Infinity War.

Joe y Anthony Russo, los tipos que parieron dos de las mejores películas del MCU (Marvel Cinematic Universe), Winter Soldier y Civil War, segunda y tercera entrega de la trilogía del Capitán América, vuelven a clavar un espectáculo grandioso para los sentidos, una película concebida para reventar cifras y expectativas, levantar emociones, llevarte por uno de los más asombroso viajes cinematográficos creados. Infinity War es esa atracción de feria de la que no te quieres bajar nunca, tu juguete más preciado, la magia de lo extraordinario. Tras diez años tienes a (casi) todos los héroes en pantalla, conociéndose, combatiendo codo con codo, tratando de encontrar la manera de vencer al mayor rival al que se han enfrentado jamás, intentando que Thanos, el titán loco, no consiga reunir las gemas del infinito y arrase con el universo conocido.

Precisamente aquí tenemos, quizás, el elemento clave de la función. Que los superhéroes molan es algo que está claro. El citado Iron Man, Thor, Capitán America, Viuda Negra, Hulk, Doctor Strange, Bruja Escarlata o Spider-Man se salen, ya contábamos con eso. Pero el verdadero valor de un héroe se mide por la altura de su contrincante, y hay que decir, con toda justicia, que el Thanos de Infinity War es uno de los mejores villanos de la historia del cine de superhéroes. Ésta es su película y se nota, los Russo ya adelantaron que sería el protagonista, y así es con todas las letras. Este malo es temido y con razón, se hace respetar, tiene un plan más allá de reventarlo todo, cree en sus acciones, por horripilantes que sean, y tiene una historia detrás que ayuda a construir y definir un personaje que inspira tanto pavor como carisma. No es el típico villano que aparece por los buenas y pretende llevárselo todo por delante porque sí (siento la comparación, pero deja al Steppenwolf de la divertida pero intrascendente Justice League en mantilla), con Thanos han logrado, al fin, crear un villano realmente memorable. ¿El Darth Vader del cine de superhéroes? Solo el tiempo lo dirá.

Que todo esto funcione tan, tan bien y que sea una película disfrutable a tantos niveles tienen y mucho la culpa las dieciocho películas anterior del MCU. Es obvio que no todas son igual de buenas, hay altibajos, picos y baches, pero el viaje realizado junto a estos personajes te hace ser parte importante de la historia. Conoces tan bien a estos héroes que es inevitable tenerles cariño, de ahí que las situaciones épicas y la emoción se dispare en multitud de momentos, es casi como si vieras a la familia inventando sobrevivir a una catástrofe de proporciones inmaginables. Sufres, se sienten tan cerca, que el peligro te hace desgarrar el asiento de la butaca.

Aparte de a Thanos, se me hace harto complicado destacar a uno o algunos personajes por encima del resto. Es cierto que algunos tienen algo más de peso en la trama que otros, pero la balanza está bastante equilibrada, también muy repartidos los momentos gloriosos (diría que todos tienen más de uno) en una película que prácticamente es un clímax continuo de dos horas y media. Los hermanos Russo y los guionistas han sabido mantener la esencia de todos y cada uno de los personajes que aparecen en la película, respetando la personalidad que cada uno tiene en sus films en solitario e interactuando entre ellos de forma natural y creíble. Así tenemos a unos reconocibles Guardianes de la galaxia de James Gunn, un Thor más cercano al de Ragnarok o al genial Spider-Man/Peter Parker de Tom Holland que los mismos Russo introdujeron en Civil War.

Un aspecto también a destacar es el enriquecimiento en cuanto a localizaciones que trae esta tercera entrega de los Vengadores. Que la trama ocurra a lo largo y ancho del universo, en varios planetas, naves, estaciones espaciales y demás (muchas de ella nunca vistas antes) da una diversidad espacial y paisajista en la línea de las nombradas Guardianes y Thor Ragnarok que resulta estimulante y muy llamativa a la vista. De hecho diría que se trata de una de las películas del MCU mejor cuidadas a nivel visual, no solo en los efectos especiales, que son magníficos, sino también en labores de fotografía donde en buena parte de sus films se sentían algo cojos.

Poco más se puede decir de Vengadores: Infinity War sin caer en el terreno del spoiler o la insinuación. Marvel lo ha vendido como el evento que define diez años de ilusionante trabajo, de emociones, luchas y risas, de magia, dioses y mujeres y hombres extraordinarios, personajes capaces de darlo todo para salvar su mundo de cuantas amenazas se presenten. La casa de las ideas ha puesto toda la carne en el asador, no se ha privado de riesgos (estoy hablando del final, en el que por supuesto hay algo de “trampa”, nótense las comillas) y nos ha regalado el que puede que sea uno de los hitos del cine de género superheróico de todos los tiempos, por su descomunal éxito de taquilla y por su capacidad para emocionarnos y maravillarnos, para tenernos en vilo durante más de dos hora y media y aún así desear que te pongan los Vengadores 4 a continuación. Id a verla, es una verdadera pasada.

Cinéfilo, seriéfilo y devorador de novela negra y de ciencia-ficción. Autor de las novelas Defecto de fábrica, Universo salvaje y La sangre no salta.

Discussion2 comentarios

  1. Una maravilla, sencillamente.
    Si te gusta el género, es imperdible.
    PD: cuando aparecieron determinados superhéroes se cayó el cine de aplausos…

    • Eso es, hay dos o tres apariciones que hicieron a la gente de mi sala dar un respingo de su asiento y casi vitorearlo. Es que la peli, como digo en la reseña, es una pasada de principio a fin.

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